Un sistema de pago que desafía la lógica comercial estadounidense
PIX, el sistema brasileño que irrita a Trump
El gobierno estadounidense amenaza con aranceles del 25% a exportaciones brasileñas por favorecer al PIX, que ya representa el 54% de las transacciones del país. La medida, en análisis del USTR, refleja el conflicto entre el modelo estatal de pago y la competencia internacional.
El sistema de pagos PIX, lanzado en 2020, está en el centro de una disputa comercial entre Brasil y Estados Unidos. El Representante de Comercio estadounidense (USTR) evalúa imponer aranceles del 25% a algunas exportaciones brasileñas, acusando al país de «competencia desleal» por favorecer al PIX, un sistema estatal de pago que opera sin comisiones para usuarios. Esta decisión, que podría anunciarse en los próximos días, surge a tres meses de las elecciones presidenciales en Brasil, donde el sistema ha ganado simpatías como símbolo de inclusión financiera.
El PIX, que permite transferencias en segundos, ha convertido en una herramienta cotidiana para más del 80% de los brasileños. Según el Banco Central de Brasil (BCB), el sistema maneja el 54% de las transacciones del país, un crecimiento vertiginoso que lo convierte en el medio más popular de la región. En Río de Janeiro, el logo del PIX decoraba la fachada de un puesto de bebidas en Copacabana, mientras que en Brasilia, Ingrid Ferreira, una funcionaria pública, lo describía como «una revolución en la vida diaria». «Antes teníamos que andar con efectivo y un montón de cosas en la billetera. Ahora, solo agarras el celular y haces el PIX», dijo.
La disputa refleja la tensión entre modelos de Estado y el libre mercado. Washington ve en el PIX una amenaza a las tarjetas de crédito estadounidenses, que cobran comisiones a usuarios. «No necesitamos pagar ninguna comisión por usar PIX y sí tenemos que pagar comisión de tarjeta de crédito, comisión bancaria, comisión por esto y aquello», destacó Paulo Ricardo Conceição, dueño de un puesto en Copacabana. Para el canciller brasileño, Mauro Vieira, el sistema «logró llegar con éxito a millones de brasileños que antes estaban excluidos del sistema bancario tradicional», un logro que el gobierno considera un orgullo nacional.
Esta confrontación tiene implicaciones más allá del sector financiero. El USTR acusa a Brasil de «prácticas discriminatorias», mientras que los brasileños ven en el PIX una herramienta de inclusión. La decisión final del USTR podría afectar las exportaciones brasileñas, pero también podría reforzar la autonomía del país en la gestión de sus recursos. En un contexto de polarización, el PIX se convierte en un punto de coincidencia: más del 90% de los brasileños lo valoran como un avance para la vida cotidiana, incluso en una sociedad profundamente dividida.
La decisión del USTR sobre aranceles podría marcar un giro en las relaciones comerciales entre Brasil y Estados Unidos, pero el PIX, ya arraigado en la cultura brasileña, sigue siendo un símbolo de acceso financiero y modernidad. Su impacto trasciende las políticas comerciales y refleja la búsqueda de equidad en un sistema económico global.
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