Motochorros asesinaron a un policía en Loma Hermosa: la violencia se normaliza en el barrio
Policía asesinado en Loma Hermosa: Tiros en la calle marcan nueva normalidad
Un cabo de la Policía Federal fue abatido en Mariquita Sánchez de Thompson tras un robo. Vecinos describen un barrio en crisis, con crímenes cotidianos y temor constante. La investigación continúa con dos detenidos, incluido un menor.
Pasadas las 20 del lunes, tres disparos rompieron el silencio de Mariquita Sánchez de Thompson, en Loma Hermosa. Cristian Alberto Gerez, de 36 años y cabo de la Policía Federal, fue alcanzado en la cabeza durante un robo de su moto. El cuerpo quedó tendido en la acera, mientras agentes y ambulancias llegaron minutos después. La investigación, que ya identificó a dos detenidos —entre ellos un menor de edad—, busca esclarecer los motivos del crimen.
Los vecinos de la zona describen una realidad marcada por el miedo. Nancy Angelino, quien fue la primera en salir de su casa al escuchar los disparos, asegura que el hecho no fue aislado. «A nosotros nos robaron dos autos. Hay que mirar para los dos lados antes de entrar», relató. Según ella, el barrio ya vive en una situación de emergencia, donde la violencia se convirtió en una rutina. «Todo Tres de Febrero es así. Ya no sabemos qué hacer», afirmó.
A una cuadra del lugar, José Cahuly, dueño de un comercio desde 1957, refirió que el crimen no es excepcional. «En mi local le apuntaron con un arma en la cabeza a un hombre y se lo llevaron hasta su auto para robárselo», recordó. El comerciante, que vive en la zona desde hace seis décadas, resaltó la presencia constante de ladrones provenientes de Puerta 8, una villa cercana. «Trabajo siempre a puerta cerrada», destacó, aludiendo a la percepción de inseguridad que domina el barrio.
El asesinato reaviva las tensiones en un sector donde la criminalidad ya era un hecho cotidiano. Los vecinos, sin embargo, coinciden en que el incidente no solo afecta a la familia de Gerez, sino a toda la comunidad. La policía local, tras la muerte del uniformado, refuerza patrullas en la zona, aunque los residentes esperan acciones concretas para revertir la situación. «Esto no puede seguir así», insistió una mujer que no quiso revelar su nombre, al describir el clima de inquietud que prevalece.
La investigación continúa con dos detenidos, uno de ellos menor de edad, mientras la comunidad reclama medidas reales frente a la violencia que se normaliza en el barrio. El caso de Gerez deja en evidencia la fragilidad de un sistema que, en su mayoría, se mantiene intacto a pesar del desgaste local.
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