La energía de las olas, una de las formas más prometedoras de renovables, sigue siendo un proyecto en desarrollo. Hoy, sin embargo, Portugal y Escocia se convierten en protagonistas clave tras la certificación de la tecnología undimotriz de CorPower Ocean. El dispositivo C4, que mide 18 metros de altura y 9 de diámetro, opera a 45 metros bajo el mar, a 4 kilómetros de la costa de Aguçadoura, en el norte de Portugal. Este hito, certificado por Det Norske Veritas, marca el primer paso hacia la escala industrial. La certificación valida su resistencia, fiabilidad y capacidad para generar energía incluso en condiciones extremas, como olas de 18,5 metros.

El C4 es un convertidor de energía que aprovecha el movimiento de las olas para producir electricidad. Su diseño, que combina mecánica y fluidos, logra una eficiencia superior a la mayoría de los sistemas actuales. Aunque existen proyectos como el de Mutriku (España), su tamaño y producción son limitados. La tecnología sueca, en cambio, está hecha para competir con la eólica y solar, dos renovables que dominan el mercado. La certificación internacional confirma que CorPower ha superado los desafíos de estabilidad y durabilidad, esenciales para proyectos a gran escala.

Hace más de medio siglo, la undimotriz se presentó como una alternativa para islas y zonas costeras. Sin embargo, su potencial no se materializó por falta de innovación y confianza en la tecnología. El C4 cambia esa narrativa. Al validar su rendimiento en tormentas, la tecnología abrió la puerta a proyectos como los que planifica CorPower en Escocia, donde también se está desarrollando una planta. Estos avances podrían reducir la dependencia de fuentes no renovables, especialmente en regiones con acceso limitado a otros recursos.

El impacto de esta tecnología va más allá de la producción eléctrica. La energía undimotriz podría integrarse en infraestructuras marítimas, como puertos o plataformas, reduciendo la huella ambiental. Además, su capacidad para operar en profundidades elevadas la convierte en una opción viable para países con costa extensa, como Argentina o Chile. Aunque aún hay desafíos, el primer certificado internacional es un hito que posiciona a la undimotriz como una alternativa real para la descarbonización global.

La certificación del C4 marca un antes y un después para la energía de olas, abriendo camino a proyectos masivos y una nueva forma de abordar la transición energética. Con Escocia y Portugal como aliados, la tecnología sueca podría convertirse en una pieza clave para el futuro sostenible.