Hace más de una década, en las profundidades del mar Adriático, un grupo de arqueólogos croatos descubrió un tesoro bizantino que guardaba el secreto de un viaje interrumpido hace más de un milenio. El hallazgo, ubicado frente a la isla de Mljet, incluye objetos de oro decorados con piedras preciosas, joyas de cristal y piezas de cerámica, todos ellos producto de una nave que viajaba en el siglo VIII d.C. El Instituto Croata de Conservación (HRZ) reveló que el cargamento, rico en piezas únicas, representa uno de los descubrimientos más significativos del Imperio Bizantino en el Mediterráneo.

La operación se enmarca en una larga historia de exploraciones subacuáticas iniciadas en 1998. Durante casi dos décadas, el HRZ y aliados como la policía marítima, centros de buceo y la empresa NavArchos lograron documentar 20 naufragios en la zona, datados desde el siglo II a.C. hasta el XVI. Entre ellos, el más reciente y valioso es el bizantino, cuyo origen se atribuye al comercio marítimo del Imperio Roma de Oriente. «El contexto histórico de estos hallazgos ayuda a entender el papel del Adriático en la economía y cultura de la época», explicó un portavoz del instituto.

El tesoro, que podría valorar en millones de dólares, incluye piezas que reflejan la conexión entre el Imperio Bizantino y los mercados mediterráneos. Entre los artículos destacan monedas de plata, candelabros de oro y un collar de perlas, cuya presencia sugiere un viaje destinado a comercializar bienes de lujo. Los arqueólogos destacaron la rareza de conservar tantos objetos intactos, un logro raro en las profundidades del mar. «Estos hallazgos son como una ventana al pasado», dijo un especialista, al tiempo que recordó la importancia de la preservación para estudiar cómo se movía la cultura y la economía en ese periodo.

La investigación continúa en la zona. El HRZ anunció que en los próximos meses revisará otros naufragios cercanos, incluyendo uno del siglo V d.C., cuyos restos podrían aportar más datos sobre el declive del Imperio Romano de Occidente y la expansión del Bizantino. «Estos descubrimientos no solo enriquecen nuestra historia, sino que también ayudan a visibilizar la importancia del Adriático como una ruta comercial crucial», concluyó un responsable del instituto, resaltando la relevancia del proyecto para la comprensión del Mediterráneo en la antigüedad.

El tesoro bizantino, ahora en manos de expertos croatos, promete desvelar nuevos aspectos del comercio y la cultura del Imperio Roma de Oriente. Su análisis podría redefinir la cronología de la historia marítima del Mediterráneo y reavivar debates sobre el legado del Imperio Bizantino en la región.