La mayoría de los 3.681 rescatistas internacionales que llegaron a Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio inició su retorno a sus países. El sismo, que sacudió el país con magnitudes de 7.2 y 7.5 grados, dejó 885 construcciones inhabilitadas y 189 edificios totalmente derrumbados entre Caracas y La Guaira, zonas más golpeadas. Los brigadistas, junto a sueldos locales, terminaron sus labores tras once días de esfuerzos que no lograron salvar a más sobrevivientes.

La ayuda internacional fue clave en una tragedia que marca el peor desastre natural del país en 126 años. El terremoto de 1900, con magnitud de 7.7 grados, fue el anterior registro similar. Sin embargo, el régimen chavista ha sido criticado por su respuesta lenta y desorganizada, lo que generó una dependencia de apoyos externos. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció públicamente a los rescatistas estadounidenses que permanecieron una semana en el país, destacando su rol en la reconstrucción de infraestructuras como el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía.

La colaboración internacional incluyó 1.086 toneladas de insumos, 27 vehículos y 118 perros de búsqueda, según datos oficiales. La participación de 25.000 voluntarios, entre nacionales y extranjeros, refleja la escala del desastre, pero también la falta de capacidades internas del Estado para gestionar la crisis. Aunque las autoridades locales prometen una reconstrucción «inmediata», la coordinación sigue siendo un desafío, especialmente en zonas donde el acceso es complicado y las viviendas se han convertido en escombros.

La despedida de los rescatistas fue un momento de despedida y frustración. Muchos de ellos expresaron impotencia al no poder encontrar a más supervivientes, mientras que otros destacaron el impacto de su labor en comunidades afectadas. La presidenta interina, sin embargo, minimizó el problema, afirmando que «el esfuerzo conjunto permitió salvar vidas». La complejidad de la situación se agrava en un contexto de crisis económica y política, donde la capacidad del gobierno para atender la emergencia sigue siendo cuestionada.

La ayuda internacional sigue siendo clave para la reconstrucción, pero la crisis humanitaria persiste. Más de 25.000 voluntarios participaron, aunque el gobierno sigue sin mostrar eficacia en la atención de la emergencia.