Este verano europeo se convierte en una experiencia estresante para quienes viajan fuera del espacio Schengen. Aeropuertos en España, Portugal, Italia, Grecia y Bélgica enfrentan retrasos que llegan a cinco horas, debido al nuevo Sistema Europeo de Entrada y Salida (EES). La medida, que reemplaza el sellado manual de pasaportes por un registro digital biométrico, busca fortalecer controles de seguridad y evitar la inmigración irregular. Sin embargo, el proceso digital está demostrando ser más lento que la versión anterior, generando frustración entre viajeros y operadores.

Los aeropuertos más afectados incluyen Palma de Mallorca, Tenerife Sur, Lisboa, Roma y Bruselas. Allí, ciudadanos no europeos, como argentinos, brasileños o estadounidenses, pasan largas filas en cajas de verificación. «El trámite se vuelve insostenible», dice un pasajero que llegó a Tenerife Sur tras esperar más de tres horas. El EES requiere escanear la cara, huellas dactilares y datos del documento de viaje, algo que no solo complica el proceso, sino que también exige más tiempo y recursos técnicos.

La Comisión Europea y gobiernos nacionales justifican la medida como una prioridad para seguridad, aunque admiten que la implementación fue más lenta de lo esperado. «Hubo tiempo para prepararse», aseguran, pero los operadores aéreos y aeropuertos critican la falta de coordinación y capacidad tecnológica. En algunos casos, la infraestructura no aguantó la carga de la temporada alta, lo que exacerba los retrasos. Los efectos son notables: empresas de turismo reportan cancelaciones y reprogramaciones, mientras que viajeros se ven obligados a ajustar sus planes o buscar alternativas.

El EES, que sustituye al antiguo sistema de sellado de pasaportes, requiere que viajeros no residentes en la UE registren su datos en una base común. Esto permite identificar a quienes estén en el país más de 90 días, momento en que se necesita un permiso de residencia. Sin embargo, el sistema aún no está del todo operativo, según informes internos de la UE, que destacan fallos técnicos y desalineamientos entre países. Los desafíos persisten, y aunque la regulación se prevé completar en semanas, el impacto en las vacaciones ya es palpable.

Los retrasos en aeropuertos europeos afectan directamente al turismo estival, con viajeros forzados a esperar horas en cajas de verificación. Aunque la Comisión Europea afirma haber dado tiempo suficiente, los operadores aéreos demandan ajustes urgentes para evitar que la situación se agrave en los próximos meses.