Desconocidos sustrajeron computadoras y otros equipos electrónicos del doctor Norberto Bernardo, urólogo del padre de Lionel Messi, en el consultorio ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires días antes de la final contra Inglaterra. El hecho ocurrió el 16 de junio, en una zona de la capital que, según fuentes judiciales, no revela un contexto de violencia reciente. Las computadoras, según informes preliminares, podrían contener datos de pacientes, aunque no se confirmó si incluían registros del padre de Messi.

La policía federal, tras una orden judicial en secreto de sumario, realizó allanamientos en domicilios de sospechosos en Comodoro Py, pero no encontró los equipos. La investigación continúa en paralelo con una indagación por un supuesto intento de robo de información sensible. Bernardo, director del Centro Argentino de Urología, es reconocido internacionalmente por su trabajo en cirugía robótica y técnicas mínimamente invasivas, lo que elevó su perfil en el sector médico.

El caso adquiere relevancia no solo por el impacto en la privacidad de pacientes, sino también por la conexión con la famosa familia de Messi. Aunque el doctor no respondió a consultas de Clarín, su labor en Argentina y América Latina ha sido destacada por su innovación en tratamientos complejos. En contraste, la familia de Messi habló públicamente días antes del robo sobre la salud de su padre, Jorge, de 68 años, lo que revela un interés en mantener la atención sobre su bienestar.

El escenario se complica al considerar que el delito podría estar vinculado a la creciente demanda de acceso a datos médicos en la era digital. La justicia federal, tras la feria judicial, ordenará nuevas medidas en los próximos días, mientras dos imputados serán interrogados. Esta situación refleja la tensión entre la seguridad de datos sensibles y la vulnerabilidad de infraestructuras en el sector salud, un tema que ha cobrado mayor relevancia tras casos anteriores de filtraciones en instituciones públicas.

La investigación continúa en busca de las computadoras robadas, mientras el caso pone de relieve los riesgos de la exposición de datos médicos y la necesidad de protocolos más estrictos en la protección de la información de pacientes. La vinculación con la figura del urólogo de Messi no solo agrega visibilidad al hecho, sino que también subraya la importancia de la privacidad en un contexto de creciente digitalización del sector salud.