Un estudio revela que interactuar con mascotas durante el estrés no siempre alivia la tensión, a veces la intensifica.
Sanne Peeters: «Interactuar más con mascotas durante el estrés no siempre ayuda y a veces lo intensifica»
Un estudio liderado por la investigadora Sanne Peeters revela que interactuar con mascotas durante momentos de estrés no siempre alivia la tensión, sino que en algunos casos puede intensificarla, según resultados publicados en el diario Clarín. La investigación analizó el impacto de estas interacciones en humanos y mascotas, destacando diferencias entre gatos y perros.
¿Por qué interactuar con mascotas durante el estrés puede ser perjudicial?
La investigación, publicada en el diario Clarín, analizó cómo las interacciones entre humanos y mascotas afectan el estrés. Los resultados muestran que, aunque en muchos casos las mascotas ayudan a reducir la ansiedad, en otros escenarios, especialmente cuando el estrés es intenso o prolongado, la interacción puede aumentar la tensión. Sanne Peeters, experta en psicología y ciencia, explicó que «el vínculo entre humanos y mascotas es complejo y depende de factores como el tipo de animal, la intensidad emocional del dueño y la forma en que se interactúa».
El estudio, basado en encuestas y observaciones de 200 personas en distintos contextos de estrés (como problemas laborales, crisis personales o situaciones de emergencia), reveló que el 35% de los participantes experimentó un aumento de la tensión al interactuar con su mascota. En contraste, el 65% reportó una mejora en su bienestar emocional. Sin embargo, los gatos mostraron un impacto más positivo que los perros, lo que podría estar relacionado con su comportamiento más pasivo y la capacidad de los humanos para adaptarse a su ritmo.
Implicaciones para dueños de mascotas y cuidadores
Los hallazgos tienen implicaciones prácticas para quienes conviven con mascotas. Según Peeters, «no se trata de abandonar a las mascotas, sino de comprender cuándo y cómo interactuar con ellas. En situaciones de alta estrés, es mejor optar por actividades tranquilas como caminar en el parque o simplemente observar a la mascota sin interferir». Los expertos recomiendan también buscar apoyo psicológico si el estrés persiste, ya que las mascotas no deben ser la única herramienta para manejar la ansiedad.
La investigación también llamó la atención sobre la importancia de la comunicación entre humanos y mascotas. «Las mascotas no son humanos, pero su presencia puede influir significativamente en nuestro estado emocional», afirmó Peeters. El estudio, que fue financiado por una organización sin fines de lucro, subraya la necesidad de un enfoque personalizado al cuidado de mascotas, adaptado a las necesidades individuales de cada persona.
Este estudio no solo refleja la complejidad de la relación entre humanos y mascotas, sino que también pone de relieve la importancia de equilibrar la interacción con las mascotas en momentos de estrés. Las conclusiones invitan a reevaluar cómo se perciben las mascotas como compañeros emocionales, destacando la necesidad de adaptar las estrategias de apoyo a cada contexto.
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