Los jugadores de la Argentina y España ya están en la ciudad estadounidense, listos para enfrentarse en la gran final del Mundial 2026. El partido se disputará el domingo 19 de julio a partir de las 16, hora argentina, en el Estadio MetLife, ubicado en Nueva Jersey. Esta fecha se confirmó tras un acuerdo entre las autoridades organizadoras y los representantes de ambas selecciones. El estadio, que albergará la final, es uno de los principales espacios deportivos del país, capaz de albergar a más de 80.000 espectadores.

La organización del torneo enfrenta críticas por algunos episodios que marcaron el camino hacia esta final. Entre ellos, la suspensión de la tarjeta roja al delantero estadounidense Foliran Balogun, solicitada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y la negativa del país organizador a permitir el ingreso del árbitro somalí Omar Artan. A pesar de ello, el torneo sigue su rumbo, con la final como el punto culminante de una edición que ha sido recordada por su intensidad y múltiples reviravoltas.

En el ámbito internacional, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sigue consolidando su liderazgo. Más de 200 países han respaldado su reelección, a pesar de las controversias que rodean su mandato. Aunque algunos pocos, como Alemania, aún no han confirmado su apoyo, el resultado ya parece decidido. Infantino, de 56 años, enfrenta un desafío: mantener la credibilidad de la FIFA en un contexto de demandas por transparencia y reformas.

La final también marca el fin de una era para Didier Deschamps, quien se retirará del banquillo tras el partido contra Inglaterra por el tercer puesto. El técnico francés, que guió a su selección a la final del Mundial 2018, vive su última oportunidad en la cancha. El partido en Miami será una despedida cargada de nostalgia, tras una trayectoria que transformó la selección francesa en una potencia del fútbol mundial.

El Mundial 2026 llega a su clímax con la final entre Argentina y España, mientras el contexto internacional se mueve entre el respaldo a Infantino y la necesidad de reformas en la FIFA. El partido en Nueva York no solo será el punto culminante de la edición, sino también una oportunidad para redefinir el rol del fútbol global.