Sony arranca una nueva etapa en el mercado de televisores con el BRAVIA 9 II, un modelo que, según su director comercial en Iberia, Albert Gracia, debe ubicarse por encima de los OLED. La empresa no solo presenta un televisor, sino una estrategia para dominar la competencia en un sector donde los colores y la calidad de imagen son clave. Gracia destacó que True RGB no es solo una etiqueta, sino una revolución en la forma de generar colores más precisos y vibrantes.

La batalla por la mejor imagen en el salón no se limita ya al duelo entre OLED y Mini LED. Hoy, los televisores LCD con retroiluminación RGB emergen como una alternativa que busca superar las limitaciones de ambas tecnologías. «Ahora mismo en el mercado hay varias tecnologías que llevan el nombre RGB, pero lo que nos interesa es cómo se genera y controla la iluminación», explicó Gracia durante una presentación centrada en la evolución de la tecnología RGB. La idea es ofrecer un rango de colores más amplio, algo que los OLED ya dominan, pero que los LCD con RGB ahora intentan replicar.

Sony no se conforma con copiar el enfoque de otros fabricantes. Su tecnología True RGB, según Gracia, se distingue por su capacidad para reproducir tonos verdaderos y evitar la distorsión que puede surgir con otros sistemas. «Estamos pensando en cómo el usuario percibe la imagen y no solo en la tecnología en sí», subrayó. Esta enfoque contrasta con la competencia, que a veces se limita a usar el término RGB como una herramienta de marketing. En el mercado, marcas como Samsung, TCL y LG ya presentaron modelos con tecnologías similares, pero Sony apuesta a diferenciarse mediante un control más preciso de la retroiluminación.

La llegada del BRAV, 9 II resalta en un contexto donde los consumidores buscan más opciones. Gracia señaló que el mercado está saturado de propuestas con nombres parecidos, lo que genera confusión. «Lo importante es que el usuario entienda qué significa cada tecnología y cómo se diferencia», afirmó. Para Sony, True RGB no es solo una mejora técnica, sino una apuesta por definir estándares en una categoría que aún no tiene un consenso claro. La competencia por la calidad de imagen se vuelve más compleja, pero también más interesante.

El BRAVIA 9 II de Sony se convierte en un hito en la evolución de la tecnología RGB, redefiniendo el mercado y desafiando a los OLED. Su enfoque en un control más preciso de los colores sitúa a la marca como líder en una guerra de imágenes cada vez más exigente.