El viernes, en un sector de Midland, una ciudad petrolera del oeste de Texas, un tiroteo dejó un muerto y nueve heridos, según la alcaldesa Lori Blong. La policía informó que el sospechoso permaneció acorralado durante dos horas antes de ser neutralizado. El enfrentamiento comenzó alrededor de las 8 de la mañana en una zona residencial y terminó cerca de un hospital veterinario.

Andrea Mendias, testigo en un taller cercano, detalló que se escucharon al menos 40 disparos. Un video mostró a agentes saliendo de un vehículo blindado, mientras la policía utilizaba robots para acercarse al lugar. La alcaldesa confirmó que la situación «aún está en evolución», aunque los agentes «están controlando la escena».

El Hospital Midland Memorial indicó que cuatro pacientes se encontraban en quirófano y otros cinco en condición estable. La ciudad, con 140.000 habitantes, vive una tensión recurrente: hace seis años, un tiroteo en Odessa y Midland dejó 31 muertos. En ese entonces, un hombre despedido de una empresa petrolera mató a siete personas al circular por esas zonas.

El incidente se suma a una ola de violencia en Estados Unidos, país anfitrión del Mundial 2026 junto a México y Canadá. A días del primer partido del torneo, la seguridad en ciudades como Dallas y Houston sigue bajo observación.

La repetición de tiroteos en Texas refleja una crisis de violencia que coexiste con la euforia del Mundial. Mientras las autoridades buscan garantizar la seguridad, la comunidad internacional espera que el torneo sirva para reforzar los lazos continentales, no para eclipsar la tragedia.