La celebración por la victoria de España frente a Argentina en el Mundial terminó en tragedia en Ciudad Rodrigo, provincia de Salamanca. En los primeros minutos del lunes, una fuente de mampostería se derrumbó tras ser subida por decenas de hinchas, dejando a un adolescente de 13 años sin vida. Según fuentes oficiales, el incidente ocurrió a las 00.30, cuando el peso de los espectadores provocó la fractura del monumento. El municipio publicó un mensaje en Facebook con condolencias y pidió una pronta recuperación a los heridos.

La Guardia Civil de Salamanca confirmó que cinco personas estaban en el lugar en ese momento. El menor falleció en el lugar, mientras que otro fue trasladado al hospital de Salamanca con una fractura grave en la pierna. Un tercer herido recibió el alta tras presentar heridas leves. El Grupo de Intervención Psicológica fue activado para acompañar a la familia del fallecido. Las autoridades aún investigan las causas exactas del derrumbe, que podría relacionarse con la estructura de la fuente y la sobrecarga.

Las celebraciones por la segunda Copa del Mundo de España se extendieron por todo el país. En Madrid, el centro estaba lleno de basura, vidrios rotos y latas de cerveza tras la fiesta nocturna. La victoria en el Mundial, dieciséis años después del primer título, generó una euforia sin precedentes. Sin embargo, este trágico episodio pone de relieve los riesgos de las concentraciones masivas y la falta de protocolos de seguridad en eventos públicos.

El ayuntamiento de Ciudad Rodrigo anunció que evaluará medidas para prevenir semejantes incidentes en el futuro. Mientras tanto, las autoridades investigan si hubo negligencia en la instalación de la fuente o si el colapso fue imprevisible. El caso ha generado debates sobre la responsabilidad de los organizadores de festejos y la necesidad de controles más estrictos en espacios públicos. La tragedia no solo afectó a la familia del adolescente, sino también a la comunidad que vivió la alegría de una victoria histórica.

La investigación continúa para esclarecer las causas del colapso, mientras la comunidad espera respuestas claras sobre cómo evitar semejantes tragedias en futuros eventos. La muerte del menor deja un vacío que la sociedad española aún no ha procesado.