El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revocó el viernes su anuncio de un peaje del 20 % al tránsito por el Estrecho de Orm, apenas un día después de haberlo presentado. En lugar de la medida, prometió impulsar acuerdos comerciales y de inversión con los países del Golfo, según un mensaje publicado en su plataforma Truth Social. La decisión, que contradice su propia declaración del lunes, genera incertidumbre sobre la postura de Washington frente a las hostilidades iraníes en la zona.

La propuesta original del peaje, anunciada el lunes, buscaba limitar el movimiento de barcos iraníes por el estrecho, una vía estratégica para el comercio petrolero. Estados Unidos había rechazado históricamente la imposición de tarifas por parte de Irán, acusándola de violar el libre tránsito marítimo. En su mensaje del viernes, Trump minimizó los ataques recientes de Irán a buques petroleros, afirmando que «el petróleo fluye como nunca antes gracias al poder de las Fuerzas Armadas estadounidenses».

El mandatario destacó el rol de su equipo militar, incluyendo al Secretario de Guerra, Pete Hegseth, y al Comandante del Mando Central, el almirante Brad Cooper, al declarar que el estrecho está «abierto a todo el tráfico marítimo, excepto para Irán». Sin embargo, en su anuncio del viernes, Trump confirmó un «bloqueo total» para barcos vinculados a Irán, aunque no incluyó un peaje. La reversión del plan ha sido interpretada como una maniobra para preservar la estabilidad del Golfo, evitando un conflicto que podría afectar los mercados globales.

La propuesta de acuerdos comerciales con los países del Golfo, por su parte, busca fortalecer la relación bilateral y reducir dependencia de Irán. Sin embargo, la medida no resuelve el conflicto entre Estados Unidos y Irán, que se intensificó tras los ataques a embarcaciones en el estrecho. Expertos señalan que la decisión refleja la complejidad de equilibrar la presión económica con la necesidad de mantener la fluidez del comercio petrolero, un pilar del orden internacional.

La reversión del peaje abre camino para negociaciones comerciales, pero deja sin resolver la tensión con Irán. La región sigue en una encrucijada entre la seguridad marítima y la estabilidad económica, con Estados Unidos buscando un equilibrio en una zona críticamente estratégica.