El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desplazó sorpresivamente a los tres miembros restantes de la Election Assistance Commission (EAC), el órgano encargado de apoyar a estados y condados en la organización de elecciones federales. La acción, efectuada el jueves, deja al organismo sin quórum y, por tanto, sin posibilidad de tomar decisiones formales en la preparación de los comicios legislativos de noviembre de 2026. La medida fue interpretada como una intención de reforzar el control del Ejecutivo sobre el sistema electoral, un tema que se ha vuelto central en el escenario político de los últimos meses.

La EAC, de cuatro miembros, tenía previamente un representante republicano y dos demócratas. Trump removió a los dos comisionados del Partido Demócrata y permitió la renuncia del único republicano en funciones. El cuarto integrante había dejado la comisión en abril. Esta decisión se produce tras un fallo de la Corte Suprema que otorgó al Ejecutivo mayor margen para desplazar a funcionarios de agencias independientes, un precedente que Trump ha usado para acelerar su agenda de reforma electoral.

El senador demócrata Mark Warner, en un mensaje en redes sociales, alertó sobre las implicaciones de la acción. «Destituir a todos los comisionados restantes a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato es una medida extraordinaria que exige una explicación inmediata», afirmó. Warner señaló que la medida genera «preocupaciones profundas sobre la interferencia política en las instituciones que sustentan nuestras elecciones». Los críticos sostienen que la acción de Trump busca dar un «toque de autoridad» al sistema electoral, un paso que podría afectar la credibilidad de los comicios.

La EAC, cuyas decisiones tradicionalmente se basaban en consenso, ahora opera en un vacío legal. Sin quórum, su capacidad para emitir directrices a estados y condados se limita, lo que complica la coordinación para garantizar una elección «segura» antes del 8 de noviembre de 2026. Esta fecha, clave para definir la mayoría en el Congreso, se antoja un escenario donde la intervención federal podría marcar la diferencia.

La desactivación de la EAC pone de relieve la tensión entre el Ejecutivo y el sistema electoral, un tema que ya marcó la campaña de 2020. Con el calendario electoral acelerado, la medida podría influir en la percepción de legitimidad de los comicios, un factor que Trump ha intentado controlar desde su llegada al poder.