El gobierno de Donald Trump anunció en la madrugada del jueves un arancel del 25% a miles de productos brasileños, en un movimiento que el presidente brasileño, Lula Da Silva, calificó como «un hito lamentable». La medida, anunciada por la oficina del Representante de Comercio, Jamieson Greer, y el secretario de Estado, Marco Rubio, busca castigar prácticas comerciales «desleales» adoptadas por Brasil, según el gobierno norteamericano.

El arancel se aplicará a partir del próximo miércoles, aunque se eximirán exportaciones clave como petróleo, gas, carne de vaca, café, naranjas, piezas de aeronaves y etanol. La decisión, que sucede en plena campaña electoral brasileña, fue rechazada por Lula, quien acusó a la «familia Bolsonaro» de participar en la medida. «El día 15 de julio de 2026 pasará a la historia como un hito lamentable», escribió en su cuenta de X, rechazando la «intervención» estadounidense.

El canciller de EE.UU., Antony Blinken, justificó la medida en un mensaje en X, afirmando que el gobierno de Lula «no ha negociado en buena fe» y que sus políticas son «malas para ambos países». Según el gobierno norteamericano, el arancel busca proteger a los productores estadounidenses y «reparar el daño causado por las prácticas brasileñas». Sin embargo, Brasil respondió con una amenaza de imponer aranceles recíprocos, activando la «Ley de Reciprocidad», un instrumento legal que permite tomar medidas comerciales en respuesta a acciones unilaterales.

La decisión agrava una relación tensionada entre ambos países, cuyos acuerdos comerciales han sido cuestionados por cambios de postura políticas. Mientras Brasil busca equilibrar su economía con Estados Unidos, la medida podría afectar su exportación de productos de alto valor, como el etanol, que representa un 15% de las ventas de Brasil al continente. La campaña electoral brasileña, que se acerca al 15 de octubre, añade un componente político a una disputa que ya tenía raíces en los años anteriores al mandato de Lula.

Brasil iniciará trámites para activar aranceles recíprocos, lo que podría intensificar el conflicto comercial. La medida estadounidense, aplicable desde el miércoles, generará impacto en sectores clave de la economía brasileña y podría afectar la relación bilateral en un contexto electoral.