El ruido de un centro de datos transforma el vecindario en un infierno sonoro
Un centro de datos convierte el vecindario en una pesadilla de ruido
La instalación dedicada a minería de criptomonedas y en proceso de reconversión genera un zumbido incesante desde 2024, afectando a vecinos de Dowagiac, Michigan. Los reclamos llegaron a tribunales tras años de conflictos por el impacto del sonido en el entorno.
En el barrio de Louise Avenue, una calle sin salida en el suroeste de Michigan, la vida de los vecinos se volvió insostenible. Desde 2024, un centro de datos propiedad de Alliance Cloud Services LLC —filial de Hyperscale Data— emite un zumbido agudo 24 horas al día, convirtiendo el vecindario en un espacio donde el ruido es la norma. La empresa, que actualmente se prepara para trasladarse a la computación para inteligencia artificial y robótica avanzada, enfrenta reclamos que van más allá del sonido: afectan la salud, el descanso y la convivencia.
El conflicto comenzó hace años, cuando el lugar que antes era un edificio industrial oculto tras un bosque de pinos se transformó en una instalación de minería de criptomonedas. Los vecinos, como Louise Valenzuela, describen el sonido como «una aspiradora en el salón cuando el filtro está atascado». «Se escucha incluso en la calle», asegura. La intensidad del ruido ha llevado a cambios drásticos en el estilo de vida: las ventanas se mantienen cerradas, los días calurosos son una tortura y las migraciones de los habitantes se han incrementado.
La evolución de la instalación fue clave. En 2018, desaparecieron los árboles que ocultaban el lugar, dejando al descubierto un muelle de carga. En 2021, arrancó la minería de criptomonedas, y desde entonces el ruido se intensificó. En 2024, con la reconversión a tecnología de punta, los vecinos creyeron que se resolvería el problema. Sin embargo, el sonido persiste, lo que ha llevado a un debate que ahora trasciende el ámbito vecinal.
Los reclamos se han convertido en un caso emblemático de cómo las infraestructuras digitales pueden impactar en el entorno urbano. Aunque los centros de datos son fundamentales para el funcionamiento de internet, su ubicación en vecindarios residenciales genera tensiones. En Dowagiac, la situación ha llegado a los tribunales, donde los vecinos demandan soluciones. La empresa, por su parte, defiende que el ruido es parte del proceso técnico y que ha implementado medidas para minimizar el impacto.
La disputa en Dowagiac muestra cómo la expansión de la tecnología puede tener efectos inesperados en la vida cotidiana. Mientras la empresa avanza hacia la computación avanzada, los vecinos enfrentan un conflicto que pone de relieve la necesidad de equilibrar la innovación con el bienestar comunitario. La resolución del caso podría marcar un precedente para casos similares en otras regiones.
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