La escena dramática se desató en un supermercado de San Martín el 9 de diciembre de 2018, cuando una botella de cerveza estalló contra el piso, proyectando vidrio que le provocó un corte profundo en el gemelo a un cliente. La hemorragia fue grave, pero la asistencia tardó minutos, hasta que un comprador improvisó un torniquete con su cinturón. La empresa, en su defensa, atribuyó el accidente a un cliente que «chocó accidentalmente» con un changuito, pero no presentó pruebas para respaldar esa versión. El juez Federico Eribe, en el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 4 de San Martín, desestimó esa excusa y ordenó una indemnización millonaria.

El tribunal resaltó que el establecimiento no cumplió con la obligación de seguridad prevista en la Ley de Defensa del Consumidor. «El local traslada al proveedor la responsabilidad de garantizar condiciones seguras para los usuarios», sostuvo el magistrado, al tiempo que criticó la falta de cámaras de seguridad que hubieran documentado el incidente. Aunque la víctima renunció al reclamo por incapacidad física y psicológica, el juez consideró que el daño moral fue suficiente para condenar a la cadena. La indemnización final, que no se especificó en el fallo, podría superar los 500 mil pesos, según fuentes del caso.

El caso resalta la importancia de las normas de seguridad en espacios públicos. En San Martín, donde los supermercados son puntos de encuentro comunes, la responsabilidad corporativa es un tema recurrente en la justicia local. Vecinos y empleados denunciaron que, en ocasiones, las empresas minimizan riesgos como el desorden en pasillos o la falta de mantenimiento. «La ley no es un castigo, es un derecho», dijo una abogada especializada en daños civiles, al referirse a la sentencia.

La condena también abre precedentes para casos similares. En los últimos años, han surgido reclamos por accidentes en comercios por falta de medidas preventivas. La sentencia de Eribe enfatiza que las responsabilidades no se limitan al momento de la infracción, sino a la prevención de riesgos. Para la víctima, el caso cerró una lucha que duró siete años. «Lo importante es que la justicia lo reconoció», dijo en un comunicado. La indemnización, aunque no lo curó por completo, le permitió iniciar un proceso de recuperación.

La indemnización final, que supera los 500 mil pesos, se convierte en un hito para casos de responsabilidad civil en el conurbano. La sentencia reafirma que las empresas deben garantizar seguridad, no solo en casos extremos, sino en situaciones cotidianas.