En el conurbano, la baja en el consumo de carne vacuna refleja la crisis del poder de compra
Consumo de carne vacuna cae 11,5% en primer semestre
El consumo interno de carne vacuna en la Argentina cayó un 11,5% en el primer semestre, el nivel más bajo desde 1995, según un informe de la Ciccra. La caída se atribuye a la pérdida del poder de compra y aumentos en precios superiores a la inflación.
El primer semestre de 2026 registró una caída sin precedentes en el consumo interno de carne vacuna, que llegó a 1.019.430 toneladas, un 11,5% menos que el mismo período del año anterior. La Ciccra, la cámara que agrupa a productores y comercializadores, destacó que se trata del nivel más bajo para un primer semestre desde 1995, cuando comenzó a registrar datos. La caída se explica por la combinación de una pérdida de poder adquisitivo de los hogares y aumentos en los precios de la carne que superaron al índice general de inflación, que alcanzó el 33,5% en el mismo periodo.
En el conurbano, donde la carne vacuna es un pilar de la economía local, la situación se agrava. Los pequeños comercios y los productores de carne reportan una demanda menor, especialmente en barrios como Lomas de Zamora y Quilmes, donde las familias han reducido su gasto en alimentos caros. “Los clientes no están dispuestos a pagar más por un kilo de asado, incluso si el costo de vida subió”, dice un dueño de un puesto de carne en San Martín, que cerró dos ventas por semana.
Los datos también reflejan un ajuste en la producción. La faena total de vacunos entre enero y junio cayó 8,9% respecto al año anterior, a 6,02 millones de cabezas, mientras que la producción de carne registró una caída del 6,2%, a 1,428 millones de toneladas. Los cortes más demandados, como la carne picada y el asado, subieron un 56,2% y 54,3%, respectivamente, impulsados por el encarecimiento del rubro.
Aunque el mercado interno se contrae, el exterior muestra un comportamiento distinto. Las exportaciones de carne vacuna subieron 10,2%, a 408.600 toneladas, lo que indica que los productores buscan compensar la baja interna. Esta dinámica ha generado una polarización en la región: mientras en los asentamientos periféricos la carne se vuelve más cara, en los mercados internacionales sigue siendo un producto competitivo.
La crisis del consumo local afecta especialmente a las familias del conurbano, donde los precios de la carne están entre los más altos del país. Sin embargo, la expansión en el mercado externo sugiere que el sector seguirá buscando salidas para compensar la caída en la demanda interna, lo que podría impactar el rumbo de la industria en los próximos meses.
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