Una nueva encuesta nacional evaluó a 20 líderes políticos destacados de la Argentina, revelando un panorama en el que apenas un representante logró superar la media de desaprobación. El estudio, realizado por dos consultoras que colaboran desde hace años —una enfocada en el ámbito económico y otra en análisis político—, arrojó un resultado que refleja el clima general de descontento. El exfuncionario que obtuvo la mejor calificación terminó con un 88% de negativa, mientras que Javier Milei quedó en el octavo lugar.

El informe, que forma parte del Monitor de Humor Social mensual de las consultoras, incluye una serie de datos que destacan el desgaste institucional. Según el relevamiento, la percepción sobre la situación económica actual se estabilizó tras un leve rebote del mes anterior. Un 66% de los encuestados considera que la economía se encuentra peor que el año anterior, mientras que solo el 33% anticipa una mejora. Esta cifra contrasta con la expectativa de 2024, donde el 57% cree que la economía se desempeñará peor, y el 40% aún mantuvo confianza en una recuperación.

La evaluación de los líderes se vincula directamente con la crisis económica, que ha sido el eje central del debate público. Javier Milei, quien en diciembre del año pasado alcanzó un pico de popularidad, comienza a mostrar signos de retroceso tras escándalos de corrupción y el estancamiento del crecimiento. Según el informe, su gestión se mantiene en un piso desde abril, con un 58% de desaprobación, mientras que el 41% lo evalúa positivamente. Esta dinámica refleja la frustración de una población que no percibe avances significativos en la recuperación del país.

La metodología del estudio se basa en 800 entrevistas online nacionales, lo que permite un muestreo representativo de la opinión pública. La comparación entre 12 oficialistas y 8 opositores, publicada en julio, muestra un patrón recurrente: los candidatos de izquierda y el bloque kirchnerista enfrentan mayor desafío en la percepción ciudadana. Sin embargo, el análisis sugiere que el contexto económico continúa erosionando la legitimidad de los mandatarios, incluso aquellos que se presentan como alternativas al modelo tradicional.

La encuesta resalta un escenario en el que la crisis económica y el descontento institucional generan una percepción generalizada de desaprobación. Este panorama refleja la complejidad del escenario político argentino, donde la gestión pública y el desempeño económico se convierten en los principales referentes de la confianza ciudadana. La evolución de estos indicadores podría definir las próximas dinámicas electorales y la capacidad del país para encontrar soluciones a largo plazo.