Una encuesta realizada por la consultora Management & Fit analizó las imágenes públicas de 11 políticos destacados en el escenario nacional. El relevamiento, que incluyó 2.200 casos entre el 12 y el 26 de junio, reveló que todos los encuestados obtuvieron un diferencial negativo, es decir, más rechazo que apoyo. El presidente Javier Milei quedó en el séptimo lugar, mientras que su hermana, la secretaria Karina, ocupó la última posición.

El estudio, publicado este miércoles, abordó además el peso electoral en 2025, preguntándose si el voto anti-mileísta o el anti-kirchnerista sería más decisivo. La metodología consideró un margen de error de +/- 2,1%, y excluyó la valoración «regular» en el cálculo del diferencial, lo que deja fuera a quienes recibieron respuestas neutras. La consultora, que tiene clientes como los gobernadores Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, destacó que el análisis refleja una tendencia recurrente en estudios similares en el país.

El ranking, conformado por el diferencial entre positivo y negativo, mostró que los líderes más reprobados incluyen a figuras del oficialismo y la oposición. Patricia Bullrich, líder del bloque de senadores libertarios, fue la mejor calificada, con un diferencial de -14, seguida por otros dirigentes. Sin embargo, todos los participantes, incluso los con mayor apoyo, terminaron en reprobación. La consultora destacó que la desaprobación no es un fenómeno excepcional, sino una constante en la percepción pública de la élite política.

La investigación también subrayó la importancia de la imagen pública en un contexto electoral. Aunque algunos políticos tienen base electoral sólida, su reputación no garantiza una aprobación general. La encuesta deja en evidencia la dificultad para construir consensos en un escenario polarizado, donde incluso los líderes más reconocidos enfrentan desafíos. La consultora señaló que el análisis puede servir como indicador para entender dinámicas de votación en las próximas elecciones, especialmente en un contexto donde los debates ideológicos y las percepciones de gestión son clave.

El estudio resalta la crítica percepción de los políticos en la sociedad argentina, donde la desaprobación se convierte en un factor recurrente. En el marco de la campaña electoral de 2025, la imagen pública será un eje determinante para las estrategias de los candidatos.