En Colonia, una pintura atribuida a Rembrandt ha generado sorpresa entre expertos. Tras un proceso de restauración, se descubrió que bajo una capa de pintura posterior se escondía una figura original del artista. La obra, que se cree pintada hacia 1627, muestra a un hombre con turbante y tez morena, una imagen que fue reemplazada por un anciano de rostro blanco y barba canosa.

El cuadro, identificado como *Dejen que los niños vengan a mí*, fue vendido en 2014 por unos 1,5 millones de euros como una obra de la «escuela neerlandesa». Solo años más tarde se confirmó su autenticidad como una obra juvenil de Rembrandt. La sorpresa vino cuando técnicos usaron rayos X para estudiar la capa superior, revelando una figura que no se ajustaba al estilo del maestro.

Los expertos sospechan que el pintor Claes Cornelisz Moeyaert, contemporáneo de Rembrandt, pudo haber terminado la obra, pero la alteración fue hecha por una mano anónima. Esta figura fue repintada, borrada y modificada, lo que cambió radicalmente su aspecto. La escena bíblica, que muestra a Jesús abrazando niños, se mantuvo intacta, pero el rostro del protagonista fue reemplazado.

La revelación plantea preguntas: ¿Por qué alguien cambió una obra de Rembrandt? ¿Quién fue la mano que alteró la imagen? La respuesta podría cambiar la percepción de cómo se crearon algunas de sus obras.

La obra descubierta en Colonia no solo es un hallazgo artístico, sino una pieza clave para entender la evolución de las técnicas en el arte del siglo XVII. La alteración, aún sin explicación, deja abiertas nuevas líneas de investigación sobre cómo se valorizó y reinterpretaba el arte en esa época.