Una columna de humo que marca el inicio del conflicto

Los vecinos de San Ignacio, un barrio de 10 mil habitantes en el partido de Esteban Echeverría, presentaron formalmente una denuncia al Municipio tras difundir imágenes capturadas con drone. Las imágenes muestran una columna de humo gris que se eleva de la chimenea de la planta procesadora Wade/Cresta Roja en El Jagüel, dispersándose sobre el barrio. El video, grabado en alta definición, se convierte en evidencia visual de un fenómeno que los residentes han denunciado durante años. El acompañamiento del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS), cuyo presidente local es Alejandro Cruz, le da un peso institucional al reclamo.

El renderizado, el corazón del problema

La controversia gira en torno al proceso de renderizado de la planta, donde se coccionan plumas, tripas y sangre de pollo junto con aditivos químicos para producir harina de alimento balanceado. Este procedimiento, que se realiza en un sector específico de la instalación, genera emisiones que los vecinos vinculan directamente con el mal olor y la nubosidad que afectan el aire del barrio. Desde el primer momento, la comunidad se sintió impactada: “No es justo que tengamos que vivir esto”, asegura Óscar, uno de los denunciantes. La preocupación se agrava por la presencia de niños en el barrio, donde el olor se torna insoportable.

Testimonios que dibujan el impacto cotidiano

Los vecinos describen una situación que va más allá de la incomodidad: la contaminación altera la salud, interrumpe la rutina y afecta la vida social del barrio. Óscar relata una escena que ilustra el daño: “Vino un amiguito de mi nene a pasar el día en casa y estuvo incómodo todo el tiempo por los olores. Al momento de sentarnos a comer, veía que no comía, le pregunto qué le pasaba y me dice: ‘No, lo que pasa es que el olor es muy fuerte, me da ganas de vomitar’”. Para Óscar, el hecho de tener un hijo pequeño agudiza la situación: “El impacto es especialmente grave porque los chicos son más sensibles al aire contaminado”.

Una red de vecinos que se une al reclamo

La adhesión de San Ignacio no es aislada. En los últimos meses, otros barrios y organizaciones ya se movilizaron contra la contaminación de la planta. La Asociación Vecinal del Barrio Mirasoles presentó su propia denuncia el 14 de julio, mientras que el Colectivo Ecológico Unidos por Laguna de Rocha respaldó el reclamo encabezado por Alejandro Cruz. Todos ellos apuntan al mismo sector de la planta: el renderizado. La unión de estas fuerzas refleja la creciente preocupación por el impacto ambiental y salud de la actividad industrial en el área.

¿Qué sigue después de la denuncia?

La denuncia presentada al Municipio de Esteban Echeverría marca un primer paso hacia la formalización del reclamo, pero los vecinos ya miran hacia delante. La comunidad espera respuestas concretas: inspecciones, limitaciones a la emisión de humo y, eventualmente, un análisis de la situación por parte de organismos ambientales. “Queremos que se hagan pruebas para confirmar lo que todos estamos viendo”, dice Óscar. Mientras tanto, el barrio San Ignacio sigue siendo testigo de un conflicto que involucra no solo la salud de sus habitantes, sino también el equilibrio entre el desarrollo industrial y el bienestar comunitario.

La denuncia de San Ignacio refleja una lucha colectiva que busca visibilizar el impacto de la contaminación industrial en el conurbano. Con la apertura de nuevas líneas de reclamo, la comunidad espera respuestas que no solo aborden el problema ambiental, sino también la calidad de vida de quienes viven bajo la nube de humo que cada día se eleva del sector de Cresta Roja.