La vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, reabrió la polémica tras insistir en que la selección francesa podría considerarse «una selección africana por el origen de sus jugadores o de sus progenitores». La declaración, publicada en redes sociales, fue compartida por Casado como parte de un mensaje de Javier Negre, periodista español conocido por sus posturas de derecha. El contenido remite a una crítica del expresidente Mariano Rajoy, quien afirmó que el equipo de Francia en el Mundial 2026 carece de representantes «auténticamente franceses».

La polémica comenzó el viernes pasado, cuando Casado criticó el desempeño de Francia en el partido contra Paraguay. En un comentario que viralizó, la dirigente provincial llamó «flojo de modales» al equipo y mencionó a Kylian Mbappé como «el africano». Tras la reacción pública, Casado intentó justificar sus palabras como un «sarcasmo» que «solo inteligentes entienden». Sin embargo, la Embajada de Francia en Argentina lo calificó como «racista», etiquetándola como «persona no grata» en su sitio web.

El post de Negre, director de *La Derecha Diario*, fue compartido por Casado como respaldo a su postura. En el mensaje, el periodista se refirió a la Selección francesa como un «equipo sin franceses», un comentario que fue cuestionado por sectores de la sociedad argentina por su tono discriminatorio. La vicegobernadora, alineada con sectores conservadores del Frente de Todos, intentó enmarcar su crítica como un «folklore del fútbol», algo que no convenció a la mayoría de los usuarios que rechazaron la comparación.

La situación generó debate en medios y redes, con críticas a la falta de sensibilidad de Casado. Su apertura al diálogo con periodistas fue breve, y su defensa se basó en la idea de que su lenguaje era «objeto de interpretación». Sin embargo, la comunidad internacional y la sociedad argentina rechazaron el uso de metáforas que mezclan identidad nacional con origen étnico. La Embajada francesa no descartó medidas adicionales, mientras que observadores políticos señalan que las declaraciones reflejan tensiones entre sectores conservadores y la comunidad internacional.

La vicegobernadora enfrenta presión para rectificar sus declaraciones, mientras que la Embajada francesa evalúa su postura. Las críticas subrayan la necesidad de respetar las normas internacionales en el ámbito público.