El fútbol ugandés vive un momento de luto extremo tras el brutal asesinato de uno de sus referentes.
Violencia urbana en Uganda: el fútbol conmocionado por el asesinato de David Owori
David Owori, defensor del SC Villa y exjugador de la selección, murió tras ser atacado en un asalto en Makindye, un suburbio de Kampala. La policía investiga el caso, mientras el Parlamento rinde homenaje y exige justicia.
El ataque en Makindye: cómo ocurrió el crimen
David Owori, de 27 años, fue abatido durante un asalto violento en el barrio de Makindye, un suburbio de la capital ugandesa. Según testimonios oficiales y reporteros locales, el defensor fue interceptado por un grupo de delincuentes mientras regresaba a casa. Los agresores lo atacaron con golpes de adoquines, robándole su teléfono y otras pertenencias. La violencia fue tan intensa que Owori fue trasladado de urgencia a un centro médico, pero no resistió las heridas y falleció al día siguiente. La policía confirmó que el futbolista intentó resistirse al robo, lo que pudo haber desencadenado el ataque.
Reacciones del fútbol y la sociedad ugandesa
El SC Villa, el club donde Owori era capitán, condenó el crimen con dureza. Su vocero, Asan Kasingye, detalló que el ataque ocurrió a pocos metros de la vivienda del jugador, en un punto cercano al área del club. «El equipo y la familia del jugador están en shock», expresó el comunicado. El Parlamento ugandés también reaccionó, convocando un minuto de silencio en su sesión plenaria y exigiendo una investigación imparcial. La portavoz de la policía, Rachael Kawala, aseguró que las autoridades han iniciado una investigación rigurosa, con peritos revisando pruebas en el lugar del crimen para identificar a los responsables.
El contexto de violencia urbana en Uganda
El asesinato de Owori se suma a una ola de crímenes que ha impactado a Uganda en los últimos meses. Según datos de la policía, el índice de delitos violentos subió un 15% en 2023, con un enfoque en robos y agresiones en zonas periféricas de ciudades como Kampala. Las autoridades han incrementado la presencia policial en barrios como Makindye, pero los crímenes siguen ocurriendo con frecuencia. La comunidad deportiva local ve en el caso un símbolo de la crisis de seguridad que afecta a todos los sectores. «El fútbol es parte de la sociedad», dijo un comentarista. «Esto no solo afecta a los jugadores, sino a toda la nación».
El caso de Owori ha dejado un vacío en el fútbol ugandés, donde su ejemplo de compromiso y talento será recordado. La demanda de justicia y seguridad se intensifica, pero el camino hacia un cambio aún es largo. Mientras tanto, el país sigue buscando respuestas en un contexto donde la violencia urbana se vuelve un reto constante.
Compartir nota