Yan Diomande, uno de los futbolistas más prometedores del mundo, publicó una carta desgarradora dedicada a su hermana Roxane, quien falleció envenenada en una fiesta. La joven tenía 15 años y su muerte lo dejó en shock. “Alguien le puso algo en la bebida y nunca despertó”, escribió el extremo marfileño.

La historia de Diomande se entrelaza con el dolor desde su infancia. En Abiyán, donde creció con otras 24 personas, suplía el hambre robando papas. Roxane, su hermana, era su fuente de esperanza. “Tú eras mi agente”, recordó. Ella le decía a sus amigos que siguieran entrenando con él porque algún día sería “el próximo Cristiano Ronaldo”.

El camino a Europa fue lento. Probó equipos como Bournemouth, Chelsea y Crystal Palace, pero nadie lo fichó. Ni siquiera una visa en Estados Unidos lo salvó de regresar a África. Pero el Leganés cambió todo. Solo semanas después de debutar, recibió la noticia más cruel: la muerte de Roxane.

“Estaba en shock. Las lágrimas llegaron semanas después”, confesó. No logró entender el porqué. “Quizás fue envidia. Quizás es algo que pasa en nuestro país”, admitió. Además, carga con culpa: “Quizás podría haberla protegido”.

En la carta, prometió honrar su legado. “Haré lo que predijiste, lo juro”, escribió. “Antes incluso de tener botas de verdad, le decías a todo el mundo: ‘Mi hermano va a ser el mejor del mundo’. Demostraré que tenías razón, o moriré intentándolo”.

Hoy, con 13 goles en su cuenta, Diomande sigue adelante. Pero su historia no se limita al fútbol: es un testimonio de lucha, esperanza y el peso de las sombras que nos acompañan.