El modelo de Zoonosis Brown como referente

La iniciativa de control de la población canina en el municipio de Burzaco, ubicado en la provincia de Buenos Aires, ha convertido al programa «Zoonosis Brown» en un caso paradigmático de gestión pública. Desde su creación en 1999, el modelo ha logrado reducir el índice de reproducción canina en un 70% y ha sido replicado en 12 provincias, incluyendo Neuquén, San Juan y Mendoza.

El programa, financiado por el Ministerio de Salud y la cooperación local, se basa en la castración gratuita de mascotas en áreas de alta densidad animal. En 2023, se estimó que el plan alcanzó a más de 10.000 animales, lo que representa un incremento del 15% respecto al año anterior. «La clave es la colaboración entre instituciones y vecinos», explica el jefe de la Unidad de Salud Animal del municipio, quien destacó que el 60% de los casos son resueltos mediante acuerdos con propietarios.

El impacto de la visita de Basualdo

La diputada provincial Marcela Basualdo, presidenta de la Comisión de Salud Pública de la Legislatura, visitó el municipio para analizar su modelo. En una charla con funcionarios, destacó la importancia de los datos técnicos: «En San Juan, por ejemplo, los registros muestran una reducción del 40% en casos de zoonosis en el último trienio». La iniciativa busca adaptar el modelo a contextos regionales, especialmente en zonas rurales donde la sobre población de perros es crítica.

Durante la visita, Basualdo se reunió con vecinos que han participado en el programa. «A veces hay resistencia, pero cuando explicamos que el control evita enfermedades como la rabia, la aceptación crece», relata una vecina. Esta colaboración comunitaria, según un informe del Consejo de Ciencia y Tecnología, es un factor clave para la sostenibilidad del modelo.

La expansión regional y sus desafíos

Más allá de Burzaco, el programa ha enfrentado retos geográficos y logísticos. En regiones como Neuquén, el acceso a zonas remotas requiere operaciones en carreteras sin pavimento, lo que eleva costos. «Estamos explorando alianzas con organizaciones de voluntariado para cubrir esas áreas», menciona el coordinador del proyecto.

En San Juan, el modelo se adaptó a la realidad local mediante un sistema de incentivos: propietarios que participen en castraciones reciben certificados que les permiten acceder a beneficios en comercios locales. Esta estrategia, replicada en otros municipios, ha aumentado la tasa de participación en un 20%. Sin embargo, el déficit de personal sanitario sigue siendo un obstáculo. «Hemos invertido en capacitación, pero se necesita más», afirma un responsable provincial.

La mirada del Ministerio y futuras metas

El Ministerio de Salud de la Nación, en declaraciones recientes, reconoció el éxito del modelo como «una herramienta efectiva para prevenir enfermedades». En 2024, se prevé ampliar el alcance a 20 provincias, con un presupuesto incrementado en un 30%. La meta es reducir el 10% del índice de reproducción canina en zonas prioritarias.

Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires señala que el modelo ha evitado al menos 200 casos de zoonosis en los últimos cinco años. «Esto no solo mejora la salud pública, sino también la calidad de vida de los vecinos», concluye un investigador. El plan ahora incluye la incorporación de tecnología para rastrear el impacto en tiempo real, algo que aún no se implementa en todas las regiones.

El programa «Zoonosis Brown» ha demostrado que el control de la población canina es posible mediante una combinación de políticas públicas y participación comunitaria. Con 10.000 animales castrados anuales y una expansión hacia 20 provincias, el modelo se presenta como una solución viable para problemas que afectan a 3 millones de personas en la Argentina.