Andy Robert y Mercedes Carriquiry, arquitectas uruguayas, llevaron sus ideas desde Montevideo hasta Silicon Valley. Conformaron *slantis*, una firma que fusiona arquitectura con inteligencia artificial y nube.
Aunque se conocieron en el secundario, su trayectoria profesional las llevó a estudiar en Uruguay y Argentina. Robert, de 37 años, maneja cuatro estudios simultáneos con demandas exigentes, mientras Carriquiry, también graduada en Uruguay, aporta experiencia en Alemania.
En 2015, con pocos dólares y un cuarto de hotel en Los Angeles, lanzaron *slantis*. La clave para superar el «valle de la muerte» fue la confianza de Paul Didonato, ingeniero que las contrató al inicio.
Su metodología distingue: maquetan diseños en 3D, suben los planos a la nube y generan manuales detallados para cada etapa. «Hacemos el edificio virtualmente antes de construirlo, lo que permite prever uso, vida útil y ahorros», explican.
Con 200 empleados y facturación en decenas de millones, su modelo redefine el sector. La inteligencia artificial no es un riesgo, sino un aliado que optimiza costos y evita errores.
Mientras trabajan en Córdoba y San Francisco, su visión se extiende: «La arquitectura debe ser predictiva, no solo creativa», aseguran.

La historia de estas dos arquitectas demuestra cómo la innovación tecnológica puede transformar industrias tradicionales, convirtiendo a Argentina en un referente global de diseño digital y construcción eficiente.