El producto Adorni es para consumo del oficialismo
El análisis de su rol en la estrategia política de Milei revela una alianza entre su base electoral y una figura clave en el entorno del gobierno.
El político experto en identificar clientelas actúa según su base de apoyo. El producto Adorni, clave en la estrategia de Milei, refleja la alianza con su base electoral. Ajenos a la racionalidad política, los dirigentes saben cuál es su clientela y los mensajes que emiten son para su clientela.
Javier Milei sostiene a Adorni contra viento y marea porque busca contradecir a la oposición y no ve negocio en darle el gusto. Su base no le molesta que esté enredado en cuestiones fiscales o descuidos contravencionales. Han votado a un presidente que elogió la evasión de divisas y la elusión fiscal. ¿Por qué lo castigarían por lucirse como estilista en ese arte?
El gobierno es un elenco de titiriteros que actúan entre bambalinas: estudios de abogados, empresarios y algunos funcionarios. Las marionetas son los legisladores prestados, la hermana de Milei o el menor de los Caputo. Y a la cabeza, Adorni.
Tampoco las denuncias modifican el voto. En 2025, el peronismo retuvo un 35% de los votos nacionales pese a su mal desempeño. Una lección que también da el peronismo: las denuncias no rayan la carrocería. ¿O acaso Espert en la boleta lo hizo perder votos a Santilli en las elecciones de Buenos Aires? Sería cínico creer que lo hizo ganar, pero no perdió.
La política funciona como un negocio de marketing. Las denuncias, por más impactantes que parezcan, no cambian el voto. El producto Adorni es un ejemplo: su rol en la estrategia de Milei no solo refleja su alianza con su base, sino también la impunidad que disfrutan quienes controlan el juego.
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