Un atentado contra una familia de millonarios ucranianos sacudió Mónaco, un principado en la Costa Azul donde nunca ocurrieron hechos similares. El fiscal Stéphane Thibault descartó el terrorismo, pero señaló que se trata «de un ajuste de cuentas mafioso». La investigación preliminar aborda «intentos de asesinato y colocación de artefactos explosivos en lugares públicos», con coordinación francesa.

Dos helicópteros y treinta gendarmes supervisaron el área, mientras que la unidad RAID permaneció en alerta. La explosión, que ocurrió en el este de Montecarlo, dejó gravemente heridas a Vadim Ermolaev, su esposa y su hijo de 13 años. La mujer perdió ambas piernas al intentar proteger a su hijo, que fue lanzado 15 metros por la detonación.

Ermolaev, sancionado por Zelenski, y su esposa son parte de los 84 oligarcas ucranianos que se instalaron en Mónaco al inicio de la guerra. El ministro Christophe Mirmand confirmó la gravedad de las heridas, pero no detalló el estado de salud. Los afectados se encuentran en Niza y serán trasladados a Marsella.

El atentado reaviva el debate sobre la presencia de oligarcas en Mónaco y sus conexiones con grupos criminales. La investigación continúa en paralelo con autoridades francesas, buscando esclarecer el móvil del incidente.