El parásito *Cyclospora cayetanensis* se convirtió en la protagonista de un brote de diarrea explosiva que atraviesa Estados Unidos, con más de 11.000 casos confirmados. En la megalópolis de Nueva York, donde se registraron al menos 400 infectados, las autoridades buscan rastrear la ruta de la contaminación, especialmente en la cadena de suministro del cilantro, un alimento sospechoso en los últimos días. La enfermedad, según el Centers for Disease Control and Prevention (CDC), se transmite al consumir frutas y verduras contaminadas, sin propagarse directamente de persona a persona.

Los síntomas incluyen diarrea intensa, náuseas y fatiga, que pueden durar semanas sin tratamiento. El CDC destacó que el número de casos actual es tres veces mayor que el promedio de los últimos años, con Michigan y Ohio como epicentros. En Michigan, se registraron 7.171 casos solo en lo que va de año, mientras que en Ohio la cifra superó los 1.500. La preocupación crece por la complejidad de identificar el origen del brote, ya que el parásito puede sobrevivir a temperaturas extremas y persistir en alimentos incluso después de lavados.

En Nueva York, la investigación se centra en los mercados de verduras y restaurantes que usan cilantro como ingrediente principal. «El brote llegó a casi todos los estados», aseguró Brandon Brown, experto en salud pública, al señalar que la contaminación podría haber ocurrido en etapas tempranas de la cosecha o durante el transporte. La ciudad, con más de 8,5 millones de habitantes y miles de establecimientos gastronómicos, enfrenta el desafío de proteger a sus residentes sin afectar la economía local.

El escenario se complica al considerar que el parásito no se elimina fácilmente con métodos convencionales de higiene. Las autoridades advierten que la prevención requiere monitorear fuentes de agua y alimentos, especialmente en zonas donde la infraestructura no garantiza condiciones óptimas. Aunque la mayoría de los casos no son mortales, la magnitud del brote pone en relieve la importancia de las redes de distribución alimentaria y la necesidad de protocolos más estrictos para evitar futuras epidemias.

El CDC continúa analizando muestras para confirmar el origen del brote, mientras que los habitantes de Nueva York se ajustan a nuevas normas higiénicas. La crisis resalta la interconexión entre la seguridad alimentaria y la salud pública en una época de globalización.