Una tecnología revoluciona la preparación del café sin necesidad de calentar agua, prometiendo un ahorro energético significativo.
Café sin calentar agua: innovación australiana reduce el consumo energético en producción industrial
La Universidad de Nueva Gales del Sur desarrolló un método con ultrasonidos que ahorra un 75% de energía. La tecnología permite producir café frío y concentrado, con potencial para impactar en América Latina.
La Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) presentó una metodología para preparar café sin calentar agua, usando ultrasonidos. El proceso, aplicable tanto en cafeteras domésticas como en producción industrial, funciona mediante ondas de sonido de alta frecuencia que generan cavitación acústica. Esta técnica rompe la superficie del café molido, liberando sabores, aceites y cafeína sin necesidad de temperaturas elevadas.
El ahorro energético es el punto clave. Según el estudio, el método consume solo el 24,3% de la energía de una cafetera convencional. En escenarios industriales, como fábricas de café, esta reducción equivale a un ahorro del 75% del gasto energético. Además, el café resultante sale frío y concentrado, eliminando la necesidad de enfriarlo antes de mezclarlo con leche o agua.
La tecnología no es un invento reciente. Los ultrasonidos ya se usan en industrias alimentarias, como en el procesamiento de zumos o lácteos. Sin embargo, su aplicación al café convencional es novedosa. Aunque algunos dispositivos similares existieron previamente, no lograron replicar el sabor del espresso tradicional. La UNSW, en cambio, logró un resultado comparable a una taza de espresso, validado por una cata con 100 participantes.
Este avance podría transformar la producción de café en América Latina, donde el sector representa un 1,2% del PIB regional. La reducción de costos energéticos y la simplificación de procesos podrían impulsar la sostenibilidad en la industria, especialmente en países con altos niveles de consumo de café como Argentina y Colombia. La tecnología no solo optimiza recursos, sino que también abre posibilidades para innovar en formatos de café, como el frío o el concentrado, adaptándose a tendencias globales de eficiencia y sostenibilidad.
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