El bloqueo de Estados Unidos a Claude Mythos resalta el control de tecnologías avanzadas como los chips. Europa, pionera en regulaciones de IA, enfrenta una brecha con EE.UU. y China en infraestructura y modelos de lenguaje.

Arthur Mensch, cofundador de Mistral AI, advirtió ante la Asamblea Nacional francesa que el tiempo se acaba. Su plazo: dos años para construir un ecosistema autónomo de IA. Si no actúa, el viejo continente podría quedar «en un estado vasallo».

La amenaza no es técnica, sino geopolítica. Quien controle el cómputo controla la economía. La IA, como electricidad o carreteras, es infraestructura clave, pero privatizada y en manos extranjeras.

En sectores críticos como defensa o banca, la dependencia de IA externa pone en riesgo la soberanía. Los expertos alertan que sin infraestructura propia, Europa perderá capacidad para transformar recursos en valor.

La urgencia es clara: Europa debe actuar ahora o arriesgarse a depender de tecnologías extranjeras que determinan su economía y soberanía.