Beber cerveza en un vaso congelado es una costumbre veraniega, pero no es la forma más adecuada según expertos. Francisco Javier Soriano, de Cruzcampo, afirma que rompe la temperatura ideal de la bebida, afectando su sabor. La cerveza está formulada para una temperatura específica, y meterla en un vaso de -18°C sobreenfría el líquido, lo que altera su equilibrio.

La ciencia detrás del fenómeno es sencilla: los receptores del gusto TRPM5 necesitan calor para activarse. Si la cerveza está muy fría, el sabor no se percibe bien. Además, el aroma se ve afectado: cuanto más frío está el vaso, menos burbujas escaparán, reduciendo los efluvios organolépticos que acompañan la experiencia.

Xabier Cubillo, otro maestro cervecero, destacó que la espuma cae antes y los aromas se pierden. Aunque algunos disfrutan la frescura, la mayoría de los especialistas recomienda beber cerveza a temperatura ideal para resaltar sus notas.

El debate sobre el vaso congelado resalta la importancia de entender cómo las temperaturas impactan en el sabor. Cruzcampo sugiere un enfoque equilibrado: disfrutar la cerveza sin sacrificar su calidad.