Cuba enfrenta una crisis habitacional que deja sin techo a miles de ancianos
Cuba intenta aliviar su déficit de viviendas con casas en contenedores
La Habana vive una crisis habitacional crónica, con más de 800.00 de viviendas insuficientes. El gobierno aplica soluciones urgentes, pero el impacto en adultos mayores es devastador.
La Habana, capital de Cuba, se enfrenta a una crisis habitacional que ha arrasado con más de 800.000 viviendas, según datos oficiales. Edificios construidos hace más de un siglo, muchos en estado de ruina, albergan a hogares que no tienen opción a la reforma. El gobierno, ante la imposibilidad de reconstruir todo, ha optado por adaptar contenedores como viviendas temporales, una medida que, aunque urgente, deja a miles en condiciones precarias.
En el barrio de Centro Habana, Rolando Din, de 82 años, sobrevive entre escombros y bajo un techo improvisado. Su casa, construida en los años 60, derrumbó parcialmente tras una tormenta. «Vivo aquí, duermo aquí y mi condición sanitaria es la intemperie», explica, mientras menciona que se dedica a recoger basura para sobrevivir. La electricidad, esporádica, lo obliga a cocinar en hornos de ladrillo y leña, una situación que agudiza su vulnerabilidad.
La situación se agrava con una crisis energética que afecta a toda la isla y la dependencia del bloqueo petrolero de Estados Unidos. Desde el primer semestre del año, la falta de combustible ha paralizado la producción y la movilidad, limitando la capacidad del Estado para intervenir. Mientras tanto, los adultos mayores, como Din, se convierten en las víctimas más visibles de esta crisis. «La única respuesta que me pueden dar es, vamos a esperar que vaya para el cementerio y allí te daremos una habitación», afirma con desconsuelo.
A pocas cuadras, Vilma Rosa de la Cruz, de 75 años, enfrenta un dilema similar. Jubilada por problemas de salud y beneficiaria de asistencia social tras sufrir una isquemia, reside en un edificio que amenaza con derrumbarse. En la esquina de Sol y Monserrate, en La Habana Vieja, vive con temor constante. «No puedes dormir porque sientes cómo caen los pedazos», confiesa, describiendo el temblor constante que la mantiene alerta. La falta de mantenimiento y las limitaciones técnicas han convertido su hogar en una cápsula de riesgo.
La solución temporal con contenedores no resuelve el déficit de viviendas, pero refleja la urgencia de un plan integral. En Cuba, el impacto en adultos mayores resalta una brecha social que exige atención inmediata, mientras la crisis energética y el bloqueo internacional complican aún más el escenario.
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