Cuba enfrentó este lunes un nuevo apagón total en todo el país, en un contexto de una crisis energética que se agrava con la escasez de combustible y fallas en sus centrales térmicas. La Unión Eléctrica (UNE) confirmó que once unidades térmicas quedaron desconectadas por averías o mantenimiento, sumando una nueva caída del sistema eléctrico. Este corte es el octavo desde finales de 2024 y el tercero en seis meses, lo que refleja un patrón recurrente de interrupciones que afectan la vida cotidiana de los cubanos.

La situación se agudizó tras un fin de semana en el que la demanda superó la capacidad generadora, marcando un nuevo récord de 2221 MW sin suministro. La UNE señaló que investiga las causas de la desconexión, pero la falta de combustible y la antigüedad de las centrales térmicas —algunas con más de 40 años de operación— son factores críticos. Estas instalaciones, que generan más del 80% de la energía eléctrica, dependen casi exclusivamente de petróleo, algo que se complica con las restricciones impuestas por Estados Unidos.

La crisis energética se superpone a una profunda recesión económica, con escasez de alimentos, medicinas y una inflación que ha desplomado el poder adquisitivo de los cubanos. Desde enero, Washington solo permite el ingreso de un petrolero ruso, limitando la disponibilidad de combustible para las centrales. Sin embargo, el gobierno ha apostado por la energía solar como solución a largo plazo. Entre 2025 y 2026, se instalaron 56 parques fotovoltaicos, generando más de 1.000 MW, el 10% de la producción nacional.

Aunque el objetivo es alcanzar el 15% de energía solar para 2026, la transición es lenta. Los proyectos dependen de inversiones chinas y otros socios, pero la infraestructura actual sigue siendo vulnerable. Para los cubanos, la falta de electricidad representa más que un problema técnico: es un síntoma de una crisis sistémica que afecta la salud, la educación y la producción. Mientras, la UNE se prepara para nuevos desafíos en un escenario donde la dependencia del petróleo sigue siendo un obstáculo.

El gobierno cubano busca reducir su dependencia del petróleo mediante inversiones en energía solar, pero la crisis energética persiste como un reflejo de la complejidad de la situación económica. La UNE enfrenta un reto para garantizar suministros estables en un contexto de escasez global y limitaciones tecnológicas.