El príncipe Harry llegará a Londres este lunes sin su esposa Meghan ni los hijos, en un viaje que se volvió incierto tras una decisión inesperada del Palacio. La razón: un juicio que enfrenta al príncipe y su entorno contra el periódico Daily Mail por invasión de privacidad. Según informó el Palacio, el alojamiento en Buckingham «ya no está disponible», una frase que enmascara la tensión entre la familia real y la demanda judicial.

El conflicto se desencadenó tras un año de negociaciones entre Harry, su esposa y el rey Carlos III. El objetivo era garantizar su seguridad en una residencia real para asistir a eventos como el aniversario de Invictus, la ONG que fundó Harry para veteranos de guerra. Sin embargo, la sentencia del juicio, que se conocerá este martes, generó un desgarrón. Los secretarios privados del rey, preteridos en el proceso, rechazaron el pedido de alojamiento, afirmando que el monarca no quedaría involucrado en una disputa legal.

El RAVEC, órgano que analiza la seguridad de visitantes VIP, rechazó la protección para Harry, a pesar de sus antecedentes en Afganistán y las amenazas en redes sociales. Esta decisión contrasta con la promesa previa de garantizarle un lugar en el Palacio de Buckingham, donde se suponía que estaría protegido. La familia real, en un gesto de distanciamiento, dejó pasar el plazo para aceptar la invitación del rey, una frase que interpreta como una ruptura simbólica.

Mientras tanto, el juicio continúa. Harry y su abogado, Elton John, presentaron una demanda que abarca más de 200 páginas de documentos, incluyendo correos privados y fotos de los niños. La sentencia podría decidir si la familia real se mantiene alejada de la vida pública o si se reabre la puerta a una relación más cercana. Para el príncipe, la incertidumbre no solo afecta su seguridad, sino también su capacidad para promover su causa social.

La resolución del juicio definirá si Harry y su familia pueden regresar a la vida pública o continuar en el exilio. La tensión entre privacidad y visibilidad se intensifica, mientras el Reino Unido espera un cambio en la relación entre la monarquía y los miembros de la casa real.