Pericia acústica reveló que inquilinos escucharon femicidio

Inquilinos imputados por encubrimiento tras pericia acústica

Dos personas que habitaban en la planta alta de la vivienda del principal acusado por el femicidio de Agostina Vega, Claudio Barrelier, fueron detenidas en las últimas horas. Matías Jesús Córdoba y su esposa, Eugenia Ludmila Ascarruz, fueron acusados de encubrimiento agravado tras una pericia clave que demostró que escucharon el crimen. La Justicia considera que era «materialmente imposible» que no hayan percibido lo ocurrido, según explicó el abogado del familiar de la víctima, Carlos Nayi. La prueba sonó la canción «No se ve, Chingón» de DesaKta2, reproducida a distintas frecuencias, confirmando que desde la casa de los inquilinos se podía escuchar el lugar del delito.

La trayectoria de Agostina hasta el crimen

Agostina Vega, de 19 años, salió de su casa el sábado 23 de mayo para encontrarse con Barrelier, presuntamente engañada. Según la reconstrucción de la fiscalía, la joven tomó un remís con dirección al domicilio de la expareja de su madre, donde fue vista por última vez. Las cámaras de seguridad captaron su entrada, pero no su salida. La investigación indicó que murió entre las 23.30 de ese día y las 5 del domingo 24 de mayo, hora en la que Barrelier fue detenido tras ser encontrado en la vivienda. La ausencia de testimonios de los inquilinos generó dudas, pero la pericia acústica desató la alerta judicial.

La lucha por justicia y el impacto en la comunidad

La familia de Agostina ha mantenido una lucha constante por el esclarecimiento del crimen. Nayi destacó que la prueba acústica no solo validó la teoría de la fiscalía, sino que también abrió un camino para profundizar en la responsabilidad de los inquilinos. La detención de Córdoba y Ascarruz refleja la preocupación de las autoridades por evitar que personas cercanas al delito eviten la justicia. En el barrio Cofico, el caso ha generado debate sobre la seguridad y la respuesta comunitaria ante delitos graves. La familia de la víctima, que vive en la zona, expresó su frustración por la lentitud de la justicia, aunque reconoció la importancia de las pruebas que ahora se presentan.

La detención de los inquilinos de Barrelier no solo refuerza la hipótesis del femicidio, sino que también pone en evidencia las dificultades para esclarecer crímenes en contextos complejos. La comunidad sigue en alerta, mientras la investigación continúa en busca de nuevos indicios que aporten luz a una tragedia que marcará la historia local.