Hace más de diez años, una encuesta a 23.000 dueños de mascotas mostró que casi la mitad duerme junto a ellas. Este hábito, común en muchas culturas, no ha sido estudiado en profundidad. Los investigadores del sueño destacan que el descanso humano depende de factores culturales y sociales, como la separación de espacios según edades.

El colecho con mascotas no se ha considerado un tema prioritario en la ciencia del sueño. Aunque existen teorías sobre vínculos emocionales, la investigación reciente confirma una división al 50% entre quienes comparten la cama con perros o gatos. Estudios como los de Albert y Bulcroft indican que estos animales son los más frecuentes en esta práctica.

Además, desde 2018 se sabe que los perros molestan menos que los gatos. Sin embargo, la ciencia aún no ha abordado de forma definitiva cómo afecta este hábito al descanso. Los datos sugieren que el apego hacia las mascotas persiste, pero su impacto en el sueño sigue siendo un área de estudio.

La costumbre de dormir con mascotas impacta en la calidad del sueño, según análisis recientes. La ciencia aún investiga sus efectos, pero la mitad de los dueños mantiene esta práctica como parte de su rutina.

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