La ampliación del trazado

El Autódromo Oscar y Juan Gálvez avanza con el 60% de los trabajos de renovación, según confirmó el gobierno porteño. La modificación más significativa hasta ahora es la extensión de la horquilla ubicada antes de la recta principal. Esta alteración transforma el circuito de 4,4 kilómetros a 4,87, cumpliendo con uno de los requisitos técnicos de la FIA para la categoría Grado 1. Este hito es fundamental, ya que solo con una certificación como esta podría postularse como sede de un Gran Premio de Fórmula 1.

La Ciudad destacó que la obra no se limita a una renovación estética, sino a una reconfiguración integral. El circuito, que ya albergó el MotoGP en 2022, ahora busca adaptarse a los estándares internacionales. «El objetivo es hacer del Gálvez un lugar a la altura de los grandes circuitos del mundo», dijo Macri, quien resaltó que la ampliación no solo beneficia al MotoGP, sino que abre la puerta a la Fórmula 1.

Un sueño que se acerca

Jorge Macri encabezó el anuncio como una «apuesta por el futuro» de la Ciudad. Para él, la transformación del autódromo no es solo un proyecto técnico, sino un símbolo de la capacidad de Buenos Aires para competir a nivel global. «Queremos ver nuevamente a la Fórmula 1 en el conurbano, algo que no había sucedido desde hace décadas», afirmó, recordando que el circuito ya albergó la categoría en 2010 y 2011.

Sin embargo, la homologación del trazado no garantiza el regreso de la Fórmula 1. Aunque la certificación FIA es un requisito indispensable, el acuerdo comercial con Formula One Management (FOM) sigue siendo el paso clave. La empresa que organiza el campeonato decidirá si el circuito entra en su calendario. Por ahora, el foco está en completar la obra, que podría terminar antes de 2025.

El cambio de prioridad

La reorientación del proyecto surgió tras una revisión de los objetivos iniciales. Al principio, la obra se centraba en adaptar el circuito al MotoGP, que volverá a disputarse en 2027. Pero ahora, el gobierno decidió priorizar la homologación para la Fórmula 1, un ambicioso salto que requiere inversión adicional.

El cambio de enfoque fue notado por los responsables del proyecto. Según fuentes cercanas al gobierno, la decisión no fue improvisada, sino el resultado de una evaluación estratégica que consideró la relevancia de la Fórmula 1 como motor turístico y económico. «No se trató de un reto, sino de una oportunidad», explicó un funcionario, quien añadió que el circuito ya tiene la infraestructura para albergar la categoría, pero necesita un «toque final» para cumplir con los estándares.

El camino hacia la homologación

Para lograr la certificación FIA, el circuito debe cumplir con múltiples criterios, como la seguridad de las curvas, la capacidad de los boxes y la infraestructura de apoyo. La extensión de la horquilla es un requisito básico, pero aún falta un trabajo de detalle en zonas como la salida de la curva 14 o el diseño de los gálibos.

El proyecto también enfrenta desafíos logísticos. La ampliación del circuito requiere movilizar equipos y materiales en un área que, en su mayor parte, está ocupada por asentamientos y vías. Según el plan, los trabajos se dividirán en etapas: la primera, la extensión; la segunda, la mejora de las zonas críticas; y la tercera, la instalación de infraestructura para la Fórmula 1.

Aunque la meta es lograr la certificación antes de 2025, el gobierno reconoce que «no se trata de un proceso rápido». La presión por cumplir con los plazos está presente, pero también hay margen para ajustar el cronograma. «Lo que importa es avanzar con claridad», concluyó Macri, quien subrayó que el autódromo será una «pieza clave» para la proyección internacional de la Ciudad.

Aunque la Fórmula 1 aún no está asegurada, el progreso del Autódromo Oscar y Juan Gálvez demuestra que Buenos Aires está dando pasos concretos hacia su meta. La extensión del trazado, la inversión técnica y la apuesta estratégica del gobierno marcan un antes y un después en la historia del circuito. Sin embargo, el desafío continúa: lograr el acuerdo comercial con FOM y superar los obstáculos técnicos y logísticos. El 2027 parece ser el horizonte, pero la lucha por convertir al Gálvez en una sede internacional aún tiene muchos kilómetros por recorrer.