El plantel de Inglaterra aterrizó en Toluca este viernes, minutos antes de la fecha límite para el duelo contra México. La llegada estuvo rodeada de un operativo de seguridad sin precedentes, que incluyó la presencia de la Guardia Nacional, efectivos del Ejército y policías antimotines. Las medidas, más estrictas que en partidos previos, respondieron a la tensión generada por la situación del equipo ecuatoriano en la previa del Mundial.

Centenares de hinchas se concentraron frente al hotel JW Marriott Santa Fe, con camisetas y pancartas, esperando ver a los jugadores. Sin embargo, la seguridad restringió el acceso y mantuvo una distancia entre el plantel y el público para evitar aglomeraciones. El dispositivo incluyó bloqueos viales y patrullajes constantes, garantizando el resguardo del equipo.

La temperatura en Toluca fue un factor adicional. El clima hostil, caracterizado por altas temperaturas, complicó la llegada y la organización del dispositivo. Un grupo local interpretó «And I Love Her» de The Beatles, como parte del recibimiento al equipo, pero el clima físico y emocional no disminuyó.

En paralelo, el fútbol argentino busca mantener su conexión con comunidades. Un colegio de Rafael Calzada logró una conexión virtual con jugadores de la selección, reflejando el rol del deporte como herramienta de inclusión. Este gesto simbólico contrasta con la tensión del Mundial, donde el fútbol sigue siendo un puente, aunque a veces en condiciones extremas.

El partido contra México, programado para el domingo en el Estadio Azteca, marcará un hito en la jornada. El dispositivo de seguridad, más que un protocolo, resalta la volatilidad del fútbol internacional y la importancia de prepararse para escenarios impredecibles.