El ARA San Juan, un submarino de la Armada Argentina, zarpó el 13 de noviembre de 2017 desde Ushuaia rumbo a la base de Mar del Plata. En las 48 horas de travesía, emitió su última comunicación el 15 de noviembre a las 7.30, momento en el que se perdió su señal. La desaparición de los 44 tripulantes generó un caos institucional y una búsqueda que, tras siete meses, culminó con su hallazgo a 907 metros de profundidad, en el Golfo San Jorge.

Luis Tagliapietra, padre del teniente Alejandro, relató que el día antes del hundimiento compartió un mensaje final con su hijo. «Lo lamento mucho, mucho. Yo estaba trabajando y Ale estaba en Ushuaia, tenía el día libre porque el ARA San Juan tenía el temita del cambio de la famosa bobina», dijo en una entrevista. La última conexión por WhatsApp fue un momento de tensión familiar, donde el hijo le advirtió: «Dejate de joder, no pierdas tiempo con tu viejo, y aprovechá a disfrutar la ciudad».

La búsqueda del submarino fue uno de los casos más complejos de la historia argentina. La Armada, junto a la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares (OPP), logró localizar el buque en 2018, pero las causas del hundimiento siguen en estudio. Familiares como Tagliapietra viajaron a bordo del buque Seabed Constructor, de Ocean Infinity, para participar en la operación. «Estuve 72 días a bordo del buque y se decía que iba a cesar la búsqueda», recordó, tras vender dos autos para financiar el esfuerzo.

La tragedia marcó un antes y un después en la Armada argentina. La falta de respuestas sobre el accidente ha generado críticas hacia las autoridades y una revisión de protocolos marítimos. En 2019, se inició una investigación judicial que aún no concluyó. La memoria de los 44 tripulantes, sin embargo, sigue viva en las familias y en la sociedad, como un recordatorio de la fragilidad de la vida y la necesidad de transparencia en las instituciones.

La búsqueda del ARA San Juan, terminada en 2018, deja abiertas preguntas sobre los protocolos de seguridad marítima y la responsabilidad institucional. La tragedia continúa marcando la vida de las familias y refleja la importancia de la transparencia en temas de defensa nacional.