Adrián Ravier, flamante vocero de la Casa Rosada, abrió hoy una discusión interna al sugerir que el dólar oficial podría alcanzar $1.800 en los próximos meses. En una entrevista con el canal oficialista Carajo!, el economista aclaró que el escenario no implica una devaluación «brusca», como la de 2002 o la de 2019 bajo el macrismo. «Si hoy pasamos de $1.500 a $1.800, es una suba moderada», insistió, al tiempo que rechazó comparaciones con episodios históricos.

La propuesta, sin embargo, no fue bien recibida dentro del oficialismo. El ministro de Economía, Luis Caputo, mostró descontento al presentar esta semana un proyecto para modificar la ley de Inocencia Fiscal, con el objetivo de obtener más dólares por parte de las empresas. «Si no depositan los dólares en el banco es porque están muy mal asesorados», había dicho Caputo previamente, antes de que el texto fuera remitido al Congreso. La tensión surge en un contexto donde el gobierno intenta equilibrar el control cambiario con la necesidad de atracción de inversión.

El pronóstico de Ravier no es una novedad en el mercado, ya que refleja las expectativas del Índice de Expectativas de Mercado (REM), el informe mensual del Banco Central que recoge las proyecciones de 44 analistas. Sin embargo, la apertura del vocero generó inquietud horas antes de la llegada de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien en su último informe recomendó evitar usar el dólar como ancla y promover metas de inflación. Caputo, quien ya conoce esas herramientas por su experiencia en el Ministerio de Economía durante la gestión de Mauricio Macri, enfrenta la tarea de alinear políticas monetarias con la agenda del oficialismo.

El desacuerdo interno refleja la complejidad del manejo de la variable cambiaria en un contexto de altas presiones. Mientras que algunos en la dirigencia priorizan el control estricto del tipo de cambio, otros, como el vocero, ven en la apertura un camino para evitar una crisis similar a la de 2019. La discusión se intensificará en los próximos días, especialmente en el marco de la visita de Georgieva, cuyas recomendaciones podrían influir en las decisiones del gobierno.

La proyección del vocero resalta las tensiones dentro del oficialismo sobre el manejo del tipo de cambio, mientras que el ministro de Economía busca frenar la presión por medio de nuevas medidas. La próxima visita de la FMI añade un escenario de incertidumbre en la agenda económica del país.