Javier Milei dedica la mayor parte de su tiempo a la quinta de Olivos, con visitas limitadas y una presencia esporádica en la Casa Rosada. Su última actividad en la sede gubernamental fue el mediodía de hace diez días, cuando recibió a un ex integrante de las fuerzas de defensa israelíes secuestrado por Hamas y a una delegación de deportistas argentinos para los Juegos Macabeos 2026.

Desde el inicio de su mandato, la rutina del Presidente se aleja de los parámetros anteriores. No asiste frecuentemente a la Casa Rosada, su agenda oficial es mínima y no se anticipa con aviso. Las reuniones de gabinete son infrecuentes, no recorre las provincias y profundiza su aislamiento. Este cerco no solo se dirige al exterior, sino que también se intensifica internamente, con temas que no se abordan en conversaciones cotidianas.

Este viernes, Milei explicitó que Manuel Adorni no puede ejercer como vocero oficial. La decisión, que finalmente recayó en el diputado Adrián Ravier, refleja una preferencia personal y una relación directa con el Presidente, consolidada por debates sobre teoría económica. Aunque la elección fue leída en la interna entre Karina y Santiago Caputo, ninguno de ellos impuso ni sugirió la decisión.

Milei prioriza su aislamiento sobre la gestión política, desvinculándose de las tensiones internas y concentrando su atención en temas económicos y externos. Su enfoque se centra en mantener una rutina distante de la vida pública, lo que redefine su rol en el gobierno.