El «Wangiri» es un fraude que opera con llamadas aleatorias y una estrategia sencilla: un sistema automatizado llama al móvil, suena una o dos veces y cuelga inmediatamente. La víctima, al ver la notificación en pantalla, suele sentirse impulsada a devolver la llamada para averiguar quién intentó contactarla.

Ese acto, aunque aparentemente inofensivo, puede tener consecuencias. Los estafadores utilizan números con prefijos internacionales de países como Albania o Bosnia, que no están incluidos en las tarifas de operadoras. Al devolver la llamada, el usuario acaba pagando por minutos de conexión que no existen.

El engaño se complica con un sistema de retención. Durante la llamada, se reproducen sonidos de línea ocupada o mensajes falsos para hacer creer que la comunicación está en espera. Cada segundo que el usuario permanece conectado, el costo de la llamada aumenta significativamente, sin que se dé cuenta.

El timo del Wangiri funciona porque explota la curiosidad. Para evitarlo, no se debe devolver ninguna llamada desconocida. La mejor defensa es ignorar el contacto y no permitir que el impulso de averiguar quién llamó te lleve a un costo elevado.