Elon Musk, quien ya es el hombre más rico del planeta, apuesta por conquistar el espacio como lo hizo con Wall Street. Su empresa SpaceX anuncia planes para llevar a la humanidad a la Luna, Marte y más allá, con un enfoque que combina ambición y tecnología disruptiva.

Nacido en Pretoria, Sudáfrica, en 1971, Musk mostró talento desde joven. A los 12 años desarrolló su primer videojuego, y ya en la escuela primaria vendía huevos de Pascua con su hermano. Su infancia fue marcada por el divorcio de sus padres, el acoso escolar y abusos físicos por parte de su padre, que describió como «un ser humano terrible».

A pesar de las dificultades, Musk superó sus limitaciones. Su estatura pequeña lo hacía blanco de bullying, pero su inteligencia y tenacidad lo llevaron a destacar. En la adolescencia, su crecimiento físico y su personalidad imperturbable lo ayudaron a salir del círculo de críticas.

Hoy, con un patrimonio que supera los 200 mil millones de dólares, Musk se propone cambiar el curso de la historia. Su visión incluye colonizar Marte, reducir costos de viajes espaciales y revolucionar la energía con Tesla. Para él, el espacio no es solo un objetivo: es la próxima frontera para la humanidad.

Musk, que combina obsesión por el riesgo y un sueño de gran envergadura, sigue siendo un icono de la innovación. Su ambición por dominar el espacio lo convierte en una figura clave en la era de la tecnología y el capital.