España demoró solo un partido para recuperar su esencia en el Mundial 2026. Tras el empate contra Cabo Verde, el equipo de Luis de la Fuente apareció con una goleada por 4 a 0 sobre Arabia Saudita, marcando su regreso a la fase de grupos. La victoria no solo fue resultado, sino una prueba de ritmo, profundidad y ofensiva que desbordó al rival.

Arabia Saudita presentó un esquema defensivo similar al de Cabo Verde: bloque bajo, líneas juntas y expectativa de errores. España respondió con eficacia, gracias a un partido más decidido y colectivo. La diferencia, sin embargo, tuvo nombre: Lamine Yamal. El joven del Barcelona saltó al campo en los primeros 40 segundos y, a los 10 minutos, convirtió su primer gol en un Mundial, con un cabezazo tras pase de Mikel Oyarzabal.

El joven delantero fue el rostro más visible de una transformación colectiva. De la Fuente modificó el esquema, integrando a Dani Olmo y Álex Baena, que añadieron movilidad y amplitud. Pedro Porro también fue clave en el flanco derecho, convirtiendo un gol de cabeza tras una combinación con Ferran Torres. La selección no solo ganó, sino que reinventó su fútbol.

España volvió a ser imparable en el Mundial 2026. La combinación de juventud, disciplina y estrategia le permitió ganar con autoridad y dar un salto en su trayectoria en el torneo.