La comida de marca blanca ya domina el mercado.
España se convierte en un país de marca blanca: el 60% de lo gastado en comida lo acapara la marca blanca
Según un estudio de Circana, más del 60% del gasto en alimentos en España corresponde a marcas propias de supermercados, como Bosque Verde o Hacendado. La tendencia refleja un cambio radical en el hábito de consumo.
El mercado de la alimentación en España vive una transformación profunda. La marca blanca, una vez considerada la opción más económica y de calidad dudosa, ahora se convierte en la principal fuente de gasto de los hogares. Según datos de la consultora Circana, el 61,2% de los gastos en alimentos y droguería en el primer semestre de este año se destinó a productos con las etiquetas de las cadenas de supermercados, como Hacendado, Auchan o Deliplus.
El fenómeno no es nuevo, pero su magnitud y velocidad son inéditas. En los últimos años, empresas como Mercadona, Aldi, Lidl y Dia han reinventado el sector al integrar sus propias marcas como parte central de su estrategia. Estas enseñas ya no se limitan a vender productos de terceros: sus propias etiquetas dominan las góndolas. En Mercadona, por ejemplo, el 79% de las ventas provienen de sus marcas internas, como Bosque Verde. La misma proporción se repite en Aldi, Dia y Lidl, donde el porcentaje supera el 82%.
La evolución de la marca blanca refleja una mezcla de estrategia y adaptación al gusto del consumidor. Antes, estos productos eran percibidos como genéricos y de menor calidad. Hoy, con inversión en publicidad, investigación de mercados y enfoque en el valor del dinero, se han convertido en opciones atractivas. La clave está en el equilibrio entre precios bajos y calidad controlada, algo que las cadenas de supermercados saben aprovechar.
El impacto se siente en todos los niveles: desde el productor hasta el consumidor. Para los fabricantes, la competencia por el espacio en las góndolas se ha vuelto más intensa. Para los consumidores, la opción de marca blanca representa una forma más accesible de satisfacer necesidades cotidianas. Lo que queda claro es que el poder de las marcas propias no se detiene aquí: su influencia está redefiniendo el rol de los supermercados en la economía española.
La marca blanca ya no es una opción marginal. Su dominio en el gasto familiar resalta una tendencia que redefine el sector de la alimentación. Con las cadenas de supermercados apuntando a innovar y competir, el futuro de la industria dependerá de cómo equilibren la oferta y la demanda en este nuevo escenario.
Compartir nota