El verano de los récords

El mes de junio fue el más caluroso de la historia en Europa Occidental, según un análisis de *Le Grand Continent*. En Alemania, Drewitz alcanzó 41,5 °C, récord nacional. París vivió temperaturas superiores a las del Sahara, mientras que Londres no registró lluvia durante julio. El Mediterráneo, especialmente su parte occidental, superó en cinco grados la media histórica. La escala de anomalías térmicas deja sin precedentes el escenario climático de la región.

Una crisis que deja huella

Las autoridades sanitarias de Europa atribuyen la muerte de casi 20.000 personas en los últimos 10 días de junio al calor extremo. En Barcelona, el 9 de julio se registró la temperatura más alta de los últimos 112 años. La OMS destacó que las ondas de calor han aumentado su mortalidad en un 40 % desde 1990, según datos de la Universidad de Miami. Esta tendencia se suma a incendios forestales imposibles de controlar, que ya afectaron a más de un millón de hectáreas este año.

El Niño como acelerador del drama

Los científicos vinculan el fenómeno climático El Niño con la intensificación de la crisis. Este evento, que se prevé alcance su pico entre 2026 y 2027, potencia la absorción de calor por los océanos y la reducción de lluvias. El director de la Escuela Rosenstiel alertó que los dos grados de calentamiento global previstos para finales del siglo podrían alcanzarse en 2027, lo que aceleraría el colapso ecológico. En la península ibérica, el impacto se haría sentir con olas de calor más frecuentes y sequías extremas.

La combinación de El Niño y la crisis climática convierte a Europa en una zona de alta vulnerabilidad. Los datos confirman que las advertencias de los últimos años ya están materializándose, aunque los gobiernos aún no hayan implementado políticas suficientes. La OMS advierte que la mortalidad por calor seguirá subiendo hasta 2050, si no se acelera la transición energética.