En Buenos Aires, los umbrales de ingresos para ser de clase media subieron más del 2% en julio.

La brecha de ingresos para la clase media

En julio, una familia porteña conformada por un matrimonio y dos hijos menores necesita generar más de 2,5 millones de pesos mensuales para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos. Este monto representa un incremento del 2,6% respecto al mes anterior, cuando el umbral era de 2,49 millones. El cálculo se basa en un modelo que incluye gastos básicos, pero excluye el alquiler.

Los datos reflejan una tendencia ascendente: entre enero y julio, los ingresos mínimos para la clase media subieron en 19,1%, en línea con la inflación general de CABA, que alcanzó el 2,9% en julio. Esta subida contrasta con los bienes, cuyos precios subieron solo un 1,4% durante el mismo periodo. La disparidad entre servicios y bienes explica la aceleración en los umbrales de ingresos, ya que los primeros son más sensibles a la inflación.

El impacto del alquiler en la economía porteña

Cuando se considera el costo del alquiler, el umbral de ingresos para la clase media trepa a más de 3,8 millones de pesos mensuales. Los alquileres en la ciudad subieron un 19,1% entre enero y julio, y un 32,6% interanual, lo que las hace crecer más rápido que la inflación general.

Según el Instituto porteño, un monoambiente cuesta en promedio 585 mil pesos, mientras que un dos ambientes supera los 783 mil y un tres ambientes alcanza los 1,2 millones. La proporción de inquilinos en la Ciudad es del 35%, lo que complica el cálculo de ingresos netos. «Las familias que alquilan enfrentan una carga adicional que no siempre se refleja en los datos oficiales», explica un analista económico.

La pobreza y la indigencia en números

Para no ser pobre, una familia porteña debe ganar más de 1,6 millones de pesos mensuales, un incremento del 2,57% respecto a junio. La línea de indigencia se ubicó en 880 mil pesos, un 2,62% más que un mes antes. Estos umbrales están diseñados para medir la capacidad de adquisición de bienes esenciales, pero no incluyen gastos como medicina, transporte o educación privada.

La brecha entre pobreza y clase media se cierra en los sectores vulnerables, donde las familias enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas. «Los datos muestran una realidad compleja: incluso superar los umbrales oficiales no garantiza seguridad económica», afirma un investigador del Consejo de la Magistratura. La inflación de servicios, que subió un 36,1% interanual, agrava esta situación al reducir el poder adquisitivo.

Un modelo que no abarca todas las realidades

Los umbrales de ingresos se calculan sobre una estructura de gastos que varía según los servicios adquiridos. Por ejemplo, una familia que contrata medicina privada o vive en un barrio con altos costos de transporte verá un aumento en sus necesidades mínimas. «El modelo oficial no refleja las diferencias entre barrios ni las elecciones de estilo de vida», dice un socio de un think tank.

La inflación de servicios en CABA ha sido más acelerada que la de bienes, lo que explica por qué los umbrales de ingresos se ajustan cada mes. En julio, los servicios subieron 3,8%, mientras que los bienes solo 1,4%. Esta dinámica hace que los costos de vida crezcan más rápido que la remuneración promedio, profundizando la brecha entre ingresos y gastos.

Los datos muestran una escalada constante en los umbrales de ingresos, que se ajustan mensualmente para reflejar la inflación. Sin embargo, la realidad de las familias porteñas sigue siendo compleja, ya que los costos del alquiler y otros servicios no siempre se capturan en estos cálculos. El reto es encontrar modelos más precisos que aborden las diferencias regionales y los gastos adicionales que afectan la calidad de vida.

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