Hace semanas, Ferrari lanzó su primer coche eléctrico, el Luce, generando mucha atención. Ahora, una patente revela una innovación para optimizar la carga solar. El sistema incluye paneles fotovoltaicos enrollables en el techo. Estos se despliegan automáticamente al apagar el auto, cubriendo parabrisas o luneta trasera.

El mecanismo usa una estructura en forma de U y varillas de apoyo para extender los paneles. Según los dibujos técnicos, hay dos posiciones: uno hacia delante, sobre el parabrisas, y otro en la parte trasera, bajo la luneta. La idea es capturar más luz solar y reducir la temperatura interior del habitáculo.

Aunque parece complicado comparado con celdas solares fijas, Ferrari lo hace por razones específicas. Un panel enrollable permite usar una superficie mayor sin alterar la estética del coche. Además, el sistema tiene un doble propósito: cargar la batería y enfriar el interior cuando el vehículo está estacionado bajo el sol.

La patente refleja la ambición de Ferrari por integrar tecnología sostenible sin sacrificar su estética. Este enfoque podría impulsar estándares en la industria automotriz.